La gastronomía ecuatoriana acaba de escribir una página histórica en el noreste de Florida. María Delia La Mota Guerra y Chason Spencer, creadores del restaurante Chancho King, fueron seleccionados como semifinalistas al premio Best Chef: South de los James Beard Awards 2026, uno de los mayores reconocimientos culinarios de Estados Unidos.

El anuncio fue publicado por la James Beard Foundation, institución que desde 1990 distingue a los líderes más influyentes de la cocina estadounidense. En su comunicado oficial, la Fundación señaló: "Estos semifinalistas se suman a una constelación de líderes reconocidos por los Premios James Beard, que en conjunto encarnan la amplitud y diversidad de la excelencia culinaria estadounidense".

Un significado especial

Para Jacksonville, y en particular para la comunidad migrante, la noticia tiene un significado especial. María Delia La Mota, nacida en Guayaquil, es parte de una generación de ecuatorianos que han llevado su cultura y sabores más allá de las fronteras, transformando la experiencia migratoria en un proyecto de identidad y orgullo.

La historia de Chancho King no comenzó en un local elegante ni con reflectores mediáticos. El proyecto nació en 2019 como un pequeño puesto en eventos comunitarios y ferias locales. Luego llegó el food truck, que se convirtió en una parada obligada en el Riverside Arts Market, hasta consolidarse finalmente como un restaurante físico en Murray Hill, uno de los barrios con mayor movimiento cultural de Jacksonville.

Recetas ecuatorianas

Ese recorrido resume el espíritu del emprendimiento: crecimiento orgánico, trabajo constante y una conexión directa con la comunidad. Chancho King no apostó por una reinterpretación sofisticada de la cocina ecuatoriana, sino por lo esencial: recetas familiares, sabores de casa y comida callejera llevada con respeto al plato.

La propuesta culinaria de Chancho King se sostiene en platos que remiten a la memoria: cerdo preparado al estilo tradicional, acompañamientos sencillos y técnicas heredadas. No es una cocina pensada para impresionar desde lo estético, sino para contar una historia desde el sabor y la memoria.

Los nominados finales se anuncian a finales de marzo

Ese enfoque ha logrado algo poco común: posicionar a un restaurante ecuatoriano dentro de una conversación nacional dominada por cocinas con mayor visibilidad histórica en Estados Unidos. La nominación no distingue solo la técnica, sino la autenticidad de una propuesta que representa una cultura entera.

Ser semifinalistas de los James Beard Awards coloca a María Delia La Mota Guerra y Chason Spencer en un mapa gastronómico de alto nivel, junto a chefs de ciudades como Nueva York, Chicago, Miami o San Francisco. Los nominados finales se anunciarán el 31 de marzo y los ganadores serán celebrados el 15 de junio de 2026 en Chicago.

Pero más allá del resultado final, la historia ya está escrita. Chancho King demuestra que la cocina migrante, cuando es honesta y perseverante, puede competir en igualdad de condiciones en los escenarios más exigentes. Es un triunfo para Jacksonville, para la diáspora ecuatoriana y para una gastronomía que, desde una esquina del noreste de Florida, hoy habla en voz alta ante todo Estados Unidos.

Otros programas de la funcación James Beard

La James Beard Foundation es una organización sin fines de lucro fundada en 1986 en Estados Unidos para preservar y promover el legado del chef y escritor gastronómico James Beard, considerado uno de los grandes impulsores de la cocina estadounidense moderna. Desde 1990, la Fundación entrega los James Beard Awards, reconocidos como los premios más prestigiosos de la industria culinaria del país, equivalentes a los "Oscar" de la gastronomía, y destinados a destacar la excelencia, la creatividad y el liderazgo en restaurantes, chefs, bares y proyectos gastronómicos.

Más allá de los premios, la James Beard Foundation desarrolla programas educativos, becas y eventos que promueven una industria alimentaria más justa, sostenible e inclusiva. Su misión se centra en apoyar a profesionales que no solo cocinan bien, sino que generan impacto cultural y comunitario, defendiendo valores como la diversidad, la identidad regional y el respeto por las tradiciones culinarias. Por ello, figurar en sus listas de semifinalistas representa un reconocimiento nacional de alto nivel y una validación histórica dentro del panorama gastronómico de Estados Unidos.