El Gobierno francés puso en marcha este lunes la campaña de reclutamiento del nuevo servicio militar voluntario de diez meses, dirigido a jóvenes de 18 a 25 años, con el objetivo de cubrir plazas operativas y técnicas que las Fuerzas Armadas consideran necesarias ante un eventual escenario de conflicto.
Inicio de la campaña y requisitos
Según anunció el Ministerio de Defensa, se han abierto 3.000 plazas destinadas a formar operadores de drones, especialistas informáticos, cuidadores e incluso panaderos, con incorporación prevista entre septiembre y noviembre de 2026.
Para postular, los candidatos deberán tener entre 18 y 25 años y presentar su solicitud antes de abril. El Gobierno prevé que el 80 % de los reclutas tenga entre 18 y 19 años, mientras que el resto será seleccionado por especialización profesional en áreas como ingeniería, sanidad, traducción u otras disciplinas técnicas.
Condiciones de formación y beneficios
El programa contempla un mes de instrucción militar seguido de un periodo de servicio destinado a funciones operativas o técnicas. Los participantes recibirán alojamiento, alimentación, una paga mensual de 800 euros y un descuento del 75 % en los ferrocarriles franceses.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fabien Mandon, indicó que el servicio busca entrenar a los jóvenes para operar en situaciones incómodas, actuar dentro de equipos organizados y desarrollar valores asociados a la cohesión militar.
Entre las áreas estratégicas se incluyen sectores considerados de interés por el Ejército, como sistemas no tripulados, logística alimentaria, ciberseguridad, comunicaciones y sanidad militar, con el objetivo de fortalecer capacidades que, según autoridades francesas, podrían ser necesarias en un contexto de crisis futura.
Objetivos a largo plazo y planificación financiera
El coste previsto del servicio militar para el periodo 2026-2030 asciende a 2.300 millones de euros, cifra que incluye pagas, vestimenta, equipo y alojamiento.
El plan gubernamental proyecta una ampliación gradual del servicio: 4.000 voluntarios en 2027, 10.000 en 2030 y 42.500 en 2035, lo que integraría al programa dentro de una estrategia más amplia de refuerzo de las capacidades defensivas.
Esta expansión forma parte del reordenamiento de la política militar francesa, centrado en desarrollar reservas operativas, mejorar la movilización civil y actualizar la respuesta ante eventuales escenarios de conflicto en Europa.
Contexto geopolítico y retorno del debate militar
El anuncio se produce en un momento en que varios países europeos han reactivado el debate sobre el servicio militar, la reserva de defensa y la movilización civil, en un contexto marcado por el aumento de tensiones internacionales y la necesidad de disponer de personal capacitado en sectores críticos.
Francia, que abolió el servicio militar obligatorio en 2001, ha impulsado desde entonces iniciativas vinculadas a la defensa nacional, la seguridad estratégica y la resiliencia civil, particularmente entre jóvenes en transición hacia la educación superior o el mercado laboral.
Formación y posible utilización en crisis
El propio Mandon explicó que el programa pretende generar un recurso humano capacitado que pueda ser movilizado “en caso de crisis importante”. El Estado Mayor sostuvo que los conocimientos adquiridos durante los diez meses permitirían a los participantes apoyar tareas logísticas, técnicas o asistenciales si el país lo requiriera.
La iniciativa no incluye obligaciones de permanencia tras completar el servicio, pero puede funcionar como mecanismo de enlace con las Fuerzas Armadas profesionales y como acceso laboral para determinadas especialidades militares o civiles vinculadas a la defensa.