La historia de Andrés Losano, un joven trabajador de JP Morgan, banca de alta inversión, ha capturado la atención internacional al simbolizar un creciente cambio cultural en la percepción del éxito y la calidad de vida . Losano, quien se desempeñó durante dos años y medio en el reconocido grupo financiero JP Morgan, renunció a su empleo, el cual le proporcionaba un salario de 3.500 dólares al mes.
La decisión de Losano no se impulsó por una mejor oferta económica, sino por el bienestar de su mascota , un perro adoptado llamado Factos. Su renuncia se precipitó ante el anuncio del banco de exigir el retorno a la oficina cinco días a la semana, eliminando la modalidad de trabajo híbrido. El joven sintió que el sacrificio de su tiempo y la ausencia en casa comprometerían la calidad de vida de su mascota, una situación que lo llevó a un punto de quiebre.
Andrés Losano se dedicaba a la gestión de carteras y acciones de clientes en la entidad financiera. Si bien su posición era lucrativa, su vida en el sector financiero estaba marcada por un sentimiento de desmotivación antes de la llegada de Factos. El can se convirtió en el catalizador que lo obligó a revaluar si el alto salario compensaba la pérdida de su tiempo y su autonomía.
"Hay un dicho que dice: 'Era tan pobre que solo tenía dinero'. Vos podés tener toda la plata del mundo, pero se te desmorona tu vida y no hay plata que valga", afirmó Losano. El joven señaló que el inminente retorno total a la presencialidad, pasando de tres días en la oficina a cinco, fue la gota que colmó el vaso.
Losano, quien previamente había desarrollado intereses en el periodismo social y el tatuaje (un oficio que retomó en Charlotte ), eligió darle a Factos una "buena calidad de vida ". Él mismo confesó que sin el perro, probablemente seguiría en su puesto, lo que subraya el profundo impacto del vínculo humano-animal en su decisión.
La renuncia generó sorpresa en su círculo profesional, donde dejar un puesto tan codiciado en un banco de prestigio se ve como una locura. Sin embargo, Losano se mantiene tranquilo y muy orgulloso de haber elegido su propia calidad de vida y la de su compañero canino, reflejando una tendencia post-pandemia en la que el tiempo personal y el bienestar son valorados por encima de los ingresos tradicionales de la alta banca.