El Día de Acción de Gracias en Miami-Dade tuvo este año un gesto especial. Más allá de las mesas llenas y los encuentros familiares, decenas de voluntarios se organizaron para dar comida caliente a personas que no pueden salir de sus hogares.
La entrega incluyó treinta platos completos preparados durante un brunch comunitario en el Phicol Williams Community Center. Entre los participantes estuvo Johnny G. Farias, ecuatoriano migrante y miembro de la Junta del Condado de Miami-Dade, un funcionario que no olvida sus raíces ni el valor de servir.
Una celebración para dar gracias
El brunch de Acción de Gracias reunió a organizaciones locales, funcionarios y vecinos que decidieron dedicar su mañana a ayudar. Allí estuvo Steve Losner, el alcalde de Homestead, Florida, la vicealcaldesa Jenifer N. Bailey, grupos comunitarios como el Comité Asesor del Área Suroeste de Homestead (SWAC), la Fundación Schultz y un grupo amplio de voluntarios colaboraron en la preparación, el servicio y la decoración del evento.
Se organizó para servir treinta comidas a residentes que no pueden salir de sus casas por motivos de salud o movilidad. Este gesto convirtió la celebración en algo más que un evento: en un encuentro cargado de cercanía y respeto. Los beneficiarios recibieron la comida con sorpresa y gratitud, recordando que no están solos en fechas significativas.
Voluntarios que sostienen el espíritu de la fecha
El agradecimiento expresado por los organizadores destacó el esfuerzo colectivo. “Gracias a todos los maravillosos voluntarios que hicieron posible este brunch de Acción de Gracias”, señalaron en un comunicado. El reconocimiento incluyó a quienes cocinaron, sirvieron, tallaron el pavo y también a quienes se encargaron de entregar los platos a los residentes confinados.
En cada una de esas visitas hubo una muestra de cuidado por quienes no pueden participar de las celebraciones públicas. La intención fue llevar un poco de compañía, un plato caliente y un recordatorio de que todavía hay manos que se extienden cuando más se necesitan.
El ecuatoriano que hizo de Miami su hogar
El comisionado Johnny G. Farias fue una de las figuras presentes durante toda la actividad. Migró desde Ecuador y hoy forma parte de la estructura de gobierno del condado, donde impulsa programas comunitarios y acciones de asistencia directa.
En su mensaje posterior al evento, resumió el espíritu de la jornada con una frase sencilla que refleja el ambiente vivido: “Fue increíble ver a la comunidad unirse en un día de gratitud”.
Estas actividades no son solo parte de su función pública. También representan la forma en que los migrantes, incluidos los ecuatorianos, han aportado durante años a la vida cívica del sur de Florida.
Para Johnny G. Farias, la jornada tiene un valor especial. Nacido en Ecuador y migrante desde los cuatro años, creció en Brooklyn, Nueva York, donde aprendió el peso del trabajo duro y la resiliencia. Se enlistó en la Marina a los 17 años, formó una familia, se estableció en Miami y se convirtió en electricista y dueño de un pequeño negocio. Con el tiempo, su participación comunitaria lo llevó a la vida pública.
Hoy, con más de 35 años de matrimonio, cinco hijos y nietos, Farias combina su labor como comisionado con una larga trayectoria de servicio. Durante ocho años ha impulsado iniciativas como entregas de pavos, distribución de mochilas escolares, actividades para niños y apoyo en emergencias locales.
Farias representa una zona de Miami-Dade marcada por su diversidad. Como residente de larga data, ha trabajado de cerca con comunidades de Goulds, Kendall, Sunset y South Miami Heights, áreas que también estuvieron involucradas en la organización del brunch y las entregas.
Gratitud que se convierte en acción
Los organizadores señalaron que muy pronto publicarán fotografías del brunch, pero el impacto ya quedó marcado en cada hogar visitado. En un día dedicado a agradecer, Miami-Dade demostró que la solidaridad puede sentirse tanto en un gran salón comunitario como en la puerta de quienes más lo necesitan.
Y para voluntarios y funcionarios, incluido el comisionado ecuatoriano Johnny G. Farias, la jornada dejó una lección sencilla: la comunidad crece cuando se cuida entre sí. (39)