El Senado estadounidense rechazó por octava vez el plan de financiación del Gobierno, prolongando un cierre histórico que ya alcanza su tercera semana.
El Senado de Estados Unidos rechazó este martes por octava vez un proyecto de ley para financiar al Gobierno federal.
La medida, impulsada por la bancada republicana, buscaba reabrir la administración y extender los recursos hasta finales de noviembre , pero no alcanzó los 60 votos necesarios para superar el umbral de la mayoría calificada. Con 49 votos a favor y 45 en contra , el país enfrenta la tercera semana consecutiva de cierre gubernamental.
En cambio, la mayoría demócrata mantuvo su rechazo, acompañada una vez más por Rand Paul , senador republicano por Kentucky, conocido por sus posturas libertarias y su oposición al gasto público.
Un voto ausente también marcó la jornada. John Fetterman , demócrata por Pensilvania, no participó en la sesión, a pesar de haber apoyado previamente proyectos republicanos en este debate.
“Los demócratas no estarán satisfechos hasta que las familias de militares y los empleados públicos hagan fila en los bancos de alimentos, visiten prestamistas de día de pago o simplemente carguen a sus tarjetas de crédito artículos de primera necesidad como leche y pan para que se reembolsen con retraso”, declaró Thune.
Por su parte, el líder demócrata , Chuck Schumer , respondió que su bancada no aceptará posponer temas clave. Los demócratas exigen que cualquier acuerdo incluya la extensión de los subsidios de la Ley de Atención Médica Asequible (ACA) , que expiran a fin de año.
Schumer pidió al liderazgo republicano negociar de forma bipartidista .
“El líder republicano debe trabajar con los demócratas de forma bipartidista para reabrir el Gobierno, tal como lo hicimos cuando aprobamos trece resoluciones de continuidad cuando yo era líder de la mayoría”, recordó.
De no lograrse un acuerdo esta semana, el cierre superará este viernes el segundo lugar histórico en duración. El récord lo ostenta la paralización de 35 días entre 2018 y 2019 , durante la administración de Donald Trump , provocada por la disputa sobre el financiamiento del muro en la frontera con México .
Las consecuencias ya se sienten en varios sectores. Oficinas gubernamentales permanecen cerradas, museos y parques nacionales redujeron horarios, y programas sociales enfrentan retrasos en pagos. En bases militares, familias de soldados han reportado dificultades para cubrir gastos básicos mientras esperan reembolsos.
Empresas privadas que dependen de contratos gubernamentales enfrentan retrasos en pagos. Trabajadores federales acumulan deudas temporales, y bancos locales reportan un aumento en solicitudes de crédito de corto plazo para cubrir gastos esenciales.
La parálisis también complica la estrategia política de ambas bancadas en un año electoral. Los republicanos acusan a los demócratas de usar los subsidios de salud como “moneda de cambio política”. Los demócratas, por su parte, sostienen que el Partido Republicano se niega a negociar de forma integral.
Hoy, la disputa gira en torno a subsidios de salud y prioridades presupuestarias. Sin un consenso, el impacto se amplía con cada día que pasa. Expertos prevén que, si el bloqueo se extiende más allá de cuatro semanas, sectores como aviación civil, justicia federal y servicios sociales enfrentarán problemas más severos.