El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se cerró el 1 de diciembre de 2025 , en lo que constituye su desaparición más temprana desde 2019. Así lo informó el programa europeo Copernicus , que indicó además que se trató del agujero más pequeño de los últimos cinco años. Esto gracias al incremento de las concentraciones de ozono en la estratosfera.

Un cierre anticipado que marca un hito desde 2019

El Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS), con sede en Bonn, Alemania , confirmó que el agujero de ozono sobre la Antártida se cerró totalmente el 1 de diciembre , casi un mes antes que en otros años recientes. Este cierre temprano es el más adelantado registrado desde 2019 , indicó el organismo europeo.

Por segundo año consecutivo, el agujero mostró dimensiones relativamente reducidas en comparación con los episodios observados entre 2020 y 2023 , cuando se registraron algunos de los casos más extensos y persistentes de las últimas décadas. Durante este año, el área afectada mantuvo niveles más altos de ozono que en periodos anteriores, lo que los expertos consideran un indicador positivo de recuperación.

La capa de ozono, ubicada en la estratosfera , desempeña un papel fundamental al proteger la vida en la Tierra de la radiación ultravioleta (UV) . También influye en la dinámica climática global, por lo que su estado es monitoreado permanentemente por agencias científicas internacionales.

Copernicus destaca señales de recuperación

La directora del CAMS, Laurence Rouil , afirmó que el cierre temprano y el tamaño reducido del agujero son “señales alentadoras” de recuperación. Destacó que los avances se deben, en gran medida, a la prohibición de las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono (SAO) , establecida por el Protocolo de Montreal y sus posteriores enmiendas.

Refleja el progreso estable que estamos observando año tras año ”, señaló Rouil en un comunicado. Añadió que la mejora confirma la eficacia de los esfuerzos internacionales para regular sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC), ampliamente utilizados en el pasado.

El organismo recordó que los agujeros más grandes y persistentes del periodo 2020-2023 demostraron que, de no haberse implementado el Protocolo de Montreal, el deterioro estratosférico habría alcanzado dimensiones potencialmente catastróficas para la vida en el planeta.

Comportamiento del agujero de ozono durante 2025

Este año, el agujero comenzó a formarse a mediados de agosto , un inicio relativamente temprano dentro del ciclo anual habitual. Su máxima extensión se registró a inicios de septiembre , cuando alcanzó los 21,08 millones de kilómetros cuadrados , por debajo del récord de 26,1 millones de kilómetros cuadrados medido en 2023.

Entre septiembre y octubre, la superficie fluctuó entre 15 y 20 millones de kilómetros cuadrados , hasta iniciar una reducción acelerada durante la primera mitad de noviembre. Aunque persistió una zona menor de baja concentración de ozono, esta desapareció completamente el 1 de diciembre .

En comparación con años previos, el agujero de 2025 presentó un mínimo de la columna de ozono superior a la media y un déficit de masa más bajo , lo que indica concentraciones más elevadas de ozono en la estratosfera antártica. Estos factores influyeron en su disminución más rápida y en un tamaño reducido respecto a registros anteriores.

Impacto científico y proyecciones a futuro

Los especialistas del CAMS subrayaron que, si bien los resultados son positivos, el monitoreo continuo seguirá siendo clave, ya que las variaciones interanuales dependen de múltiples factores, entre ellos la circulación estratosférica , la presencia de compuestos residuales y las condiciones meteorológicas polares.

La ciencia también evalúa cómo la recuperación de la capa de ozono interactúa con el cambio climático , dado que algunos gases de efecto invernadero influyen en la dinámica estratosférica y pueden acelerar o retardar la regeneración.

De acuerdo con evaluaciones internacionales, la capa de ozono podría recuperarse completamente en gran parte del planeta para mediados del siglo XXI, aunque en la región antártica la recuperación total se prevé hacia 2050 o 2060 , dependiendo del comportamiento atmosférico.

Un ejemplo de cooperación internacional

Copernicus destacó que los avances observados son un recordatorio del impacto de las políticas ambientales globales. El Protocolo de Montreal , firmado en 1987 y considerado uno de los acuerdos ambientales más exitosos, restringió la producción de sustancias responsables del deterioro del ozono, permitiendo que la capa comenzara a regenerarse gradualmente.

Rouil afirmó que los resultados de este año deben interpretarse como “ un recordatorio de lo que puede lograrse cuando la comunidad internacional coopera frente a desafíos ambientales globales ”.