El consultor de negocios español Adrián Díaz Marro , residente en China desde 2006 , describió en diversas entrevistas y en su reciente libro cómo funciona la estructura económica, laboral y familiar del país asiático, explicando qué cambios ha observado, quiénes los protagonizan y por qué considera que estas dinámicas ayudan a comprender la evolución del gigante asiático.
En las últimas décadas, China ha experimentado una transformación económica significativa. Desde la puesta en marcha de las políticas impulsadas por Deng Xiaoping bajo el concepto “un país, dos sistemas”, el país combinó elementos de economía planificada con aperturas hacia el mercado. Con 1.419 millones de habitantes , es la segunda nación más poblada del mundo, superada solo por India , con 1.450 millones , según datos de World Population Review.
Este periodo de crecimiento convirtió al país en la segunda mayor economía del mundo , impulsada por la industrialización, la modernización tecnológica y un proceso acelerado de urbanización. No obstante, enfrenta desafíos estructurales como el envejecimiento poblacional , las desigualdades internas y los efectos ambientales acumulados por décadas de desarrollo intensivo.
En el plano político, el país mantiene un sistema centralizado bajo el liderazgo del Partido Comunista , encabezado por Xi Jinping , lo que condiciona el funcionamiento institucional y económico del territorio.
Adrián Díaz Marro llegó a China en 2006 y se estableció en la provincia de Guangzhou , donde inició actividades relacionadas con la importación de productos procedentes de Asia, África y Sudamérica. Allí fundó su empresa SedeEnChina , dedicada a operaciones comerciales en Asia y Oriente Medio.
A lo largo de los años, Díaz ha compartido impresiones y observaciones sobre la vida cotidiana y el sistema económico chino mediante su presencia en redes sociales, entrevistas y su propio canal de YouTube. Sus declaraciones han generado interés por la perspectiva que ofrece desde dentro del país, especialmente sobre la lógica laboral, la competitividad y la organización familiar.
En distintos espacios, Díaz ha señalado que en China “ sobra el trabajo ” y que el desempleo se mantiene en niveles muy bajos , afirmación que utiliza para explicar la percepción local sobre el esfuerzo individual y la autosuficiencia laboral.
Según el consultor, en China no existe un Estado del bienestar comparable al europeo, por lo que la familia ocupa un papel central en la seguridad a largo plazo. De acuerdo con su análisis, el “plan de jubilación” suele recaer en los hijos , encargados tradicionalmente del sustento de sus padres en la vejez.
Díaz señala que esta organización proviene de estructuras sociales jerárquicas, donde la ausencia de ayudas públicas amplias llevó a las familias a establecer sistemas privados de apoyo que siguen vigentes. Esta lógica cultural también se refleja, afirma, en la manera en que la sociedad percibe la pobreza y la carencia de recursos.
Asimismo, destaca que la forma en que se evalúa la vulnerabilidad económica difiere de los estándares occidentales. Aunque reconoce que entre 100 y 200 millones de personas podrían considerarse de bajos ingresos bajo criterios internacionales, sostiene que la realidad social funciona bajo parámetros distintos, condicionados por la estructura familiar y la organización económica tradicional.
En su libro “21 Claves para entender China en el siglo XXI” , Díaz expone cómo funciona la estructura económica del país. Asegura que, pese a la rigidez del marco político, la competencia entre empresas es intensa y existe un entorno de “máxima competencia” con escasa regulación en varios sectores, lo que califica como una “jungla” empresarial.
Además, destaca que el peso del Estado en la economía china -interpretado desde su experiencia- sería menor de lo que suele asumirse en algunos análisis occidentales. Según su descripción, la interacción entre mercado y planificación estatal combina elementos propios y no siempre comparables con modelos europeos o estadounidenses.
También menciona que una parte significativa de la población no ha pagado nunca un impuesto sobre la renta , lo que atribuye a la estructura impositiva del país y a la naturaleza de su sistema económico.
Díaz sostiene que existe una “falta de información evidente” sobre China y que su trabajo como divulgador busca contribuir a un entendimiento más preciso del país. En sus intervenciones, resalta la importancia de analizar con datos y contexto la evolución del gigante asiático , dado su peso en la economía y la política mundial.
Su canal de YouTube, abierto hace tres años, reúne experiencias y reflexiones que, según explica, buscan ofrecer una aproximación directa para quienes desean entender la sociedad china desde dentro. En estas publicaciones aborda temas como el trabajo, la cultura empresarial y el acelerado ritmo de desarrollo urbano.
Su testimonio aporta una perspectiva basada en dos décadas de residencia en China , en las que ha observado los cambios en la vida cotidiana, la cultura del trabajo y la organización social. Aunque sus análisis parten de su experiencia individual, permiten contextualizar ciertos comportamientos sociales y dinámicas económicas del país asiático. (10).