El presidente chileno Gabriel Boric abrió un debate regional al calificar a Cuba como dictadura durante una entrevista televisiva transmitida.

El mandatario afirmó textualmente: "Cuba es una dictadura y Fidel Castro fue un dictador". Boric sostuvo que su postura no busca una provocación política, sino asumir una posición ética clara frente a regímenes donde, según dijo, no existen libertades democráticas plenas. El mandatario agregó que este debate incomoda al progresismo regional, pero insistió en que el respeto a los derechos humanos debe ser un principio irrenunciable.  

El mandatario sostuvo que su postura es clara, reconoció incomodidad en sectores progresistas y rechazó reducir la discusión política a simples cuñas mediáticas regionales actuales. Las declaraciones fueron realizadas en el programa Tolerancia Cero de CNN Chile, generando reacciones inmediatas dentro y fuera del oficialismo chileno actual político nacional contemporáneo.

Críticas desde la izquierda chilena

Las declaraciones de Boric provocaron críticas desde sectores de izquierda chilena, especialmente desde el Partido Comunista de Chile y sus principales dirigentes históricos nacionales influyentes activos políticos.

Hugo Gutiérrez, integrante del Comité Central comunista, afirmó que Boric cambiará su postura cuando deje la Presidencia chilena nacional actual futura eventualmente pública formal definitiva. Aseguró que esas posiciones responden al cargo y no a convicciones personales permanentes del mandatario chileno actual joven progresista regional influyente mediático contemporáneo.

Gutiérrez también anticipó un eventual giro discursivo sobre Venezuela y Nicaragua ante posibles escenarios electorales futuros presidenciales nacionales regionales complejos estratégicos cambiantes políticos sensibles próximos. Según el dirigente, Boric adapta sus mensajes dependiendo de los espacios políticos y audiencias que frecuenta actualmente en Chile y exterior regional progresista mediático diverso.

El presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, discrepó con Boric sobre la ausencia de libertad de expresión en Cuba según su visión política histórica institucional. Consultado directamente, Carmona sostuvo que Cuba posee un sistema político propio donde sí existe derecho a expresión pública interna social organizada regulada estatal vigente formal.    

También se pronunció sobre Venezuela

Sobre Venezuela, Gabriel Boric afirmó que el caso de Nicolás Maduro debe resolverse jurídicamente, aunque enfatizó la necesidad urgente de elecciones libres, democráticas, transparentes y competitivas reales.

El jefe de Estado criticó además la instrumentalización del discurso democrático por intereses energéticos, tras celebraciones iniciales por la captura internacional reciente controvertida venezolana polémica. Boric sostuvo que esas contradicciones revelan prioridades económicas, mientras la comunidad internacional ajusta posiciones frente al nuevo escenario político venezolano posterior complejo regional tenso actual.

El presidente chileno Gabriel Boric evitó respaldar explícitamente la intervención estadounidense, señalando que vulnera principios básicos del derecho internacional contemporáneo vigente global multilateral moderno aceptado ampliamente hoy.

Cuba tiene una dictadura 

El régimen cubano se consolidó tras la Revolución de 1959, cuando Fidel Castro derrocó a Fulgencio Batista e instauró un Estado socialista de partido único. Desde entonces, el poder permaneció concentrado primero en Fidel Castro, luego en su hermano Raúl Castro, y actualmente en Miguel Díaz-Canel.

Organismos de Derechos Humanos dicen que durante más de seis décadas no se han celebrado elecciones plurales competitivas, y el Partido Comunista controla las principales instituciones del Estado cubano.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian detenciones arbitrarias, represión a disidentes y severas restricciones a la libertad de expresión en Cuba. Según estos informes, el Estado criminaliza la protesta pacífica, controla los medios y limita derechos civiles fundamentales mediante leyes de seguridad y orden público.

El gobierno cubano rechaza estas acusaciones y sostiene que son campañas políticas, defendiendo que su sistema garantiza derechos sociales y soberanía frente a presiones externas. Además, indica que tiene un sistema electoral más participativo y democrático, porque nace en las bases de los barrios y organizaciones. 

En Cuba, los ciudadanos eligen delegados municipales; estos conforman órganos superiores y la Asamblea Nacional, que elige al presidente. Esto manejado por un partido único.