En la zona comercial del Nuevo Tarqui, el panorama es desolador. Raúl Bailón, comerciante con más de 20 años de experiencia, tuvo que cerrar su local de ropa porque “los clientes no llegan”. “Los compañeros no abren, entonces la gente se va a la parte baja donde todo está abierto”, explica con frustración.
Janina Franco, quien vende artículos varios, comparte el sentimiento: “Aquí no se vende nada. A veces pasan, miran, pero no compran. Si vendo es por mis amistades o créditos, pero de ahí, nada”. Héctor Tipón, otro comerciante, solo abre su local una o dos veces por semana: “No se vende, a veces no saco ni para la comida. Trabajamos a pérdida”.
La crisis en la parte alta de los módulos de Tarqui, según Xavier Briones, de Control Territorial, tiene raíces en problemas estructurales. “Hace un tiempo, la zona tuvo una caída importante por situaciones como la ruptura hidrosanitaria en la calle 8 de Enero, que duró casi dos años. Eso alejó a los clientes, quienes prefieren la parte baja por el estacionamiento y la actividad comercial”, señala Briones.
Actualmente, entre 100 y 120 locales están cerrados, y la deserción comercial agrava la situación. “Los locales cerrados afectan porque no hay circulación de gente. Si todos abrieran, se vería más vida, y los clientes llegarían”, añade Janina.
El municipio ha intentado reactivar la zona. “Hemos gestionado mucho, pero nos encontramos con deserción. Ya levantamos información y emitiremos una resolución administrativa para retirar locales abandonados, como hicimos con 80 locales que se entregaron a nuevos comerciantes, aunque algunos también cerraron”, explica Briones. El objetivo es recuperar estos espacios y entregarlos a personas interesadas en trabajar, fomentando una actividad comercial “eficiente y eficaz”. Sin embargo, los comerciantes sienten abandono. “Las autoridades nos tienen olvidadas. La población no pasa, ¿a quién le vendemos? Hay días que no vendo ni un dólar”, lamenta Janina.
Desde el terremoto de 2016, la zona no ha logrado recuperarse. “Al principio había ventas, pero poco a poco los locales fueron cerrando”, cuenta Héctor.
Los comerciantes piden estrategias municipales, como campañas para atraer clientes o incentivos para mantener los locales abiertos.