La calle de acceso a los condominios Riva di Mare y el edificio La Joya, frente a La Quadra, se ha transformado en una zona de constante conflicto para sus residentes. Decenas de familias denuncian que cada fin de semana, con inicio incluso desde el jueves, el sector se convierte en un improvisado centro de fiesta que perturba su descanso, genera inseguridad y deja como saldo grandes acumulaciones de basura y desechos peligrosos, como botellas de vidrio.

La problemática es profunda y persistente. Según un residente del edificio Riva di Mare, donde hay alrededor de 72 apartamentos (lo que representa entre 50 y 60 familias con menores de edad), la situación se viene arrastrando desde el año 2022. El principal foco de impacto es la "bulla" generada por los vehículos tuning con parlantes de gran tamaño, que se apostan en la vía para competir en volumen con los locales de fiesta cercanos, y que se quedan hasta altas horas de la madrugada, incluso hasta las 3 o 4 a.m.

Abandono de las autoridades y la violación de normativas

El problema de ruido ha sido documentado por las propias autoridades. Los vecinos han solicitado en reiteradas ocasiones la regulación del volumen, logrando que funcionarios municipales constaten, mediante mediciones de decibelios, que el límite permitido de ruido es superado. A pesar de las pruebas, los denunciantes aseguran que no se han tomado medidas correctivas ni se han aplicado las multas que la normativa contempla.

A la bulla desenfrenada se suma la total falta de control sobre el espacio público, que se usa para pernoctar, consumir alcohol y dejar desechos. "Yo diría por lo menos unos 30 vehículos suelen apostarse aquí en esta zona cada fin de semana", mencionó uno de los afectados que prefirió el anonimato por seguridad. Acotó como evidencia la gran cantidad de botellas de vidrio que quedan abandonadas en el lugar. Otro residente extranjero, que lleva tres años viviendo en la zona y paga altos impuestos municipales, expresó su indignación: "Esta basura es muy terrible y peligrosa para personas, para niños, para perros", dijo.

Inseguridad y falta de infraestructura

La situación se ve agravada por la falta de infraestructura básica. María Anchundia, vecina, describe al lugar como "un área abandonada" y "falta luz, luminarias". La oscuridad, unida a la presencia de decenas de personas en la vida pública y la ausencia de vigilancia, ha elevado la sensación de inseguridad para quienes desean caminar por la calle, especialmente en las noches.

Los vecinos, entre los que se cuentan numerosos jubilados y residentes mayores de edad que necesitan un descanso, han enviado oficios al municipio solicitando limpieza y la instalación de luminarias, pero hasta la fecha no han obtenido respuesta. Ante ello, el pasado domingo 25 de enero se unieron y realizaron una minga para retirar desechos y botellas de vidrio.

Anchundia puntualizó que el pedido es claro y directo. "Queremos que las autoridades controlen el volumen de los autos y locales, que se haga limpieza y se construyan veredas, pues actualmente, con autos parqueados a ambos lados de la calle, los residentes deben caminar por la calzada, lo que aumenta el riesgo de accidentes, especialmente con conductores bajo los efectos del alcohol.

Aunque la Policía ha acudido a calmar la situación algunos fines de semana, su presencia es temporal y sin multas efectivas. Los residentes exigen una regulación permanente entre el Municipio y Policía Nacional, más vigilancia en las noches y la aplicación estricta de multas para quienes conviertan una zona residencial en un área de desecho y desorden.