La crisis en el sistema de salud pública de Manta se agudiza, con denuncias de pacientes y familiares que revelan un desabastecimiento crónico de insumos, medicamentos y reactivos en el hospital principal y los centros de salud locales. Esta situación no solo retrasa tratamientos esenciales, sino que pone en riesgo la vida de los internados, como en el caso de una pareja involucrada en un accidente de motocicleta que lleva cuatro días hospitalizada sin poder ser operada. Testimonios recopilados por este medio destacan la obligación de las familias de adquirir todo lo necesario en farmacias privadas, mientras las autoridades sanitarias permanecen en silencio.
Hospital sin insumos básicos
Patricia Chávez, familiar directa de una afectada, contó que han gastado más de mil dólares en ampollas para sedación, inyecciones y exámenes, porque "en el hospital no hay nada". La paciente, que ya ha perdido reflejos y se encuentra en un estado crítico, no ha sido operada ni transferida a una clínica privada, pese a promesas iniciales del personal médico. Chávez contó que el drama comenzó el sábado pasado, cuando su madre y su pareja sufrieron un grave accidente de tránsito en moto. La mujer ingresó en estado crítico con un hematoma en la cabeza y cerebro, requiriendo intubación y sedación inmediata. Sin embargo, según relatan los familiares, el hospital no cuenta con los insumos básicos para proceder. "Todos los medicamentos hay que comprarlos afuera", afirmó.
El esposo, quien conducía la moto, presenta una fractura en la pierna que requiere cirugía de urgencia. "Ya tiene cuatro días y no lo han operado porque no hay cama para operación, dicen", explicó Chávez. Los familiares han tenido que comprar desde sueros hasta jeringuillas, gasas, vendas y tirillas para glucosa, ya que el hospital solo proporciona lo mínimo, como algunos sueros. "Solamente lo mantienen con lo que la gente compra", denunció otro familiar anónimo, quien prefirió no identificarse por temor a represalias. "Ni para las pruebas de diabetes tienen". Esta familia, como muchas otras, ha dormido en cartones fuera del hospital, turnándose para vigilar a los pacientes, ya que las normas de seguridad limitan el acceso.
Ni paracetamol hay en el hospital
Esta no es una situación aislada. Isabel Láscar, una ciudadana colombiana residente en Ecuador, relató un caso similar con su esposo, un adulto mayor con problemas en una vena varicosa agravados por un golpe. "Tuve que hacerle estudios y placas por fuera, costó 250 o 260 dólares", dijo Láscar, visiblemente consternada. "No hay gasa, ni jeringas para inyecciones. Me he quedado espantada del servicio de salud en este país". "Se supone que uno trae a la persona aquí para que la atiendan, no para que la dejen morir", agregó, criticando la priorización en el sistema.
La mañana de este miércoles 28 de enero, Isabel salía del hospital con la receta en mano para comprar en las farmacias particulares la medicina que requerían para su marido. Allí le prescribían: hidrocortisona, omeprazol de 20mg, paracetamol de 1 gramo, cilostazol 50 mg, por ejemplo.
Escasez también afecta a centros de salud
Otra queja proviene de Noria Paca, una jubilada que acude al centro de salud de Santa Martha por su cuadro de diabetes e hipertensión. "Hoy hay medicación solo para la diabetes, pero para la hipertensión no", explicó. "He tenido que comprar yo misma por dos meses, y esto pasa a nivel nacional, ni en Quito hay". Paca enfatizó el impacto en los adultos mayores: "No hay respeto por la salud de nosotros.
Jhon Pin, de 55 años, contó también que desde el 4 de diciembre tiene una orden para un examen de helicobacter pylori, pero ante la falta de reactivos en el centro de salud de Santa Martha no se lo han realizado. Pin también tiene una orden para hacerse un mapeo cardíaco y tampoco hay equipos para este estudio, señaló.
Desabastecimiento lleva casi seis meses
Alexander Loor, un farmacéutico local, confirma esta escasez desde una perspectiva profesional. Según Loor, el problema persiste desde hace cinco o seis meses, afectando no solo al hospital de Manta, sino también a centros de salud como el de Santa Martha. "Los pacientes vienen a comprar todo: inyecciones, ampollas para sedación, analgésicos para el dolor, jeringuillas, gasas, vendas descartables y hasta tirillas para glucosa", detalló. "Es decepcionante cómo no abastecen a las instituciones públicas. La gente llega con dramas, a veces sin poder comprar toda la receta, solo una pastilla para aliviar el momento". Loor destaca que este desabastecimiento total fuerza a las familias a recurrir a farmacias particulares, incrementando el gasto en un contexto de crisis económica.
Este medio buscó la versión oficial del hospital de Manta para contrastar estos testimonios y obtener detalles sobre medidas correctivas, pero hasta el cierre de esta nota no se obtuvo respuesta alguna.