En febrero de 2027, los mantenses volverán a las urnas para elegir alcalde y, como suele ocurrir cuando arranca el calendario electoral, los nombres comienzan a circular con la velocidad de un rumor. Manta, ciudad estratégica de Manabí y bastión del correísmo, vuelve a enfrentarse a una paradoja política: ser tierra fértil para una corriente ideológica que, sin embargo, nunca ha logrado conquistar el sillón municipal.
Las divisiones internas han sido el principal obstáculo. El ejemplo más reciente se vivió en las elecciones de 2023, cuando Jaime Estrada Medranda fue el candidato de la Revolución Ciudadana. Al frente tuvo a Agustín Intriago Quijano, alcalde en funciones y líder del movimiento Mejor Ciudad.
Estrada era, según los análisis de entonces, el único capaz de disputarle seriamente el poder a Intriago. Pero el resultado electoral fue contundente: Intriago obtuvo el 62 % de los votos, frente al 32 % de Estrada. La victoria consolidó al alcalde no solo como figura local, sino como un liderazgo con proyección nacional.
El crimen que cambió todo en Manta
Todo cambió abruptamente ese mismo año. El asesinato de Intriago sacudió a Manta y alteró su realidad política. Con su muerte, la vicealcaldesa Marciana Valdivieso asumió el mando y se abrió un nuevo capítulo marcado por una transición forzada y la incertidumbre.
Valdivieso no solo heredó el cargo, sino también una administración golpeada. Durante su gestión ha debido enfrentar atrasos en el pago de sueldos municipales, deficiencias crónicas en la recolección de basura, la intervención del Gobierno central en la empresa de Movilidad por actos de corrupción y la confirmación de la infiltración de grupos delincuenciales en esa dependencia. Un escenario complejo para cualquiera que aspire a consolidar liderazgo.
Pese a ello, en el entorno de la alcaldesa se asegura que una encuesta realizada en diciembre refleja una mejoría en su imagen, con algunos puntos al alza en la aceptación ciudadana. Los consultores, sin embargo, repiten la advertencia clásica: las encuestas son fotografías del momento y, en política, el paisaje cambia con rapidez.
Padre e hijo, uno de los dos
Si el oficialismo local enfrenta desafíos, el correísmo vive una situación inédita y, para muchos, curiosa. Por primera vez, dos precandidatos con peso comparten apellido y vínculo familiar: padre e hijo. Se trata de Jaime Estrada Bonilla, de 70 años, con una larga trayectoria como diputado y exalcalde, y Jaime Estrada Medranda, de 40, actual asambleísta y excandidato a la alcaldía.
La definición, según fuentes internas del movimiento, dependerá de la Convención Nacional de la Revolución Ciudadana, prevista en Manta para el 17 y 18 de enero, cuando se renovará la dirigencia y se ordenará el tablero electoral. Allí se moverán las piezas clave.
Un escenario plantea que, si Luisa González —excandidata a la Presidencia de la República— decide postular a la prefectura de Manabí, Estrada Medranda iría por la alcaldía de Manta. El otro, que si González no compite por ese cargo, Estrada Medranda sería el candidato a prefecto y su padre buscaría la alcaldía.
Un viejo conocido y exconcejales
Pero el abanico no termina allí. En los corrillos políticos reaparece el nombre de Jorge Zambrano, un viejo conocido. A sus 68 años, ha sido alcalde de Manta en cuatro ocasiones no consecutivas, y su figura despierta tanto nostalgia como resistencia.
También suena un perfil distinto, más vinculado al deporte que a la política tradicional: Pedro Cedeño, empresario y presidente del club Juventud Italiana. Aunque en diciembre afirmó que la política no está en su radar, la historia local y nacional recuerda que fútbol y poder político suelen caminar de la mano. Completan la lista Víctor Chiriboga, exconcejal que intentó sin éxito llegar a la Asamblea Nacional, y Nelson Zambrano, otro exedil que evalúa su retorno electoral. Otros nombres se sumarán con los días y otros desaparecerán.
A trece meses de la elección, una certeza sobrevuela el ambiente: quien llegue a la alcaldía de Manta recibirá una verdadera “papa caliente”. La inseguridad, las deudas con organismos nacionales e internacionales y la fragilidad financiera del municipio serán los primeros desafíos.