La zona rural de Manta, conocida por sus paisajes costeros y por ser punto de llegada para miles de visitantes internacionales, enfrenta una crisis de insalubridad que parece no tener freno. A lo largo de la vía E15, específicamente en la entrada a la zona de la Refinería y más allá de El Aromo, los basureros clandestinos están ganando terreno, afectando la imagen de un corredor estratégico que conecta a Manta con Santa Rosa.

La denuncia nace de ciudadanos que, por razones de salud o descanso, han migrado a parroquias como San Lorenzo. Según Edgar Ríos, residente de San Lorenzo, el problema no radica necesariamente en la falta de esfuerzo de los obreros municipales, sino en una alarmante falta de cultura ciudadana que involucra, sorpresivamente, a sectores con alto poder adquisitivo.

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Vía E15: Residentes de zonas residenciales crean focos de contaminación en la zona sur -

"Gente de afuera" causa insalubridad

Una de las mayores preocupaciones de los residentes permanentes es que la basura no proviene necesariamente de las comunidades locales más humildes. Se ha identificado que personas que no pertenecen originalmente al sector, pero que han comprado terrenos para construir grandes viviendas con piscinas y canchas de fútbol, son quienes arrojan sus desperdicios en plena vía pública.

"Es gente que tiene propiedades en sectores residenciales hacia adentro, cerca de donde la Policía tiene su centro de entrenamiento. Como parece que no hay una ruta de recolección interna eficiente en esas nuevas ciudadelas, aprovechan el paso por la E15 para botar todo en la cuneta", relata Ríos, quien transita diariamente por la zona.

Esta situación se repite con patrones similares en los sectores aledaños a San Mateo, El Aromo y Santa Marianita. Allí la proliferación de desechos domésticos a orillas de la carretera ya es parte del paisaje negativo.

Un golpe al turismo internacional

El impacto de estos basureros clandestinos va más allá de un problema estético. Este tramo es el trayecto obligado para los turistas que llegan en los cruceros al puerto de Manta y se dirigen hacia la zona sur para conocer los atractivos rurales del cantón.

"Es una pena que recibamos al turista internacional de esa forma. Ellos vienen buscando naturaleza y se encuentran con focos de contaminación creados por nuestra propia gente", lamenta Luigi Calderón, habitante de Las Piñas. El mismo malestar sienten los turistas locales que, cada fin de semana, recorren estas vías para visitar las playas de la zona sur.

Prevención, cámaras y sanciones

Para los ciudadanos preocupados, la solución debe ser integral y no depender únicamente del paso del camión recolector. Se propone que las autoridades municipales y las juntas parroquiales inicien una campaña agresiva de concienciación y charlas periódicas en las comunidades sobre métodos de recolección y el respeto estricto a los horarios.

Sin embargo, consideran que la educación debe ir acompañada de control tecnológico y legal. Entre los pedidos puntuales hacia el municipio de Manta se encuentran:

  • Instalación de cámaras de videovigilancia en los puntos críticos de la vía E15 para identificar las placas de los vehículos que arrojan basura.
  • Colocación de letreros informativos que detallen las ordenanzas vigentes y el costo de las multas.
  • Aplicación rigurosa de sanciones a los infractores, especialmente a aquellos propietarios de quintas y residencias de lujo que evaden su responsabilidad ambiental.