Gianella Estrella llegó a Manta hace 13 años como parte de un proyecto vinculado a una franquicia inmobiliaria. Su estadía inicial estaba planificada para seis meses, pero la ciudad transformó por completo su destino. “A los 15 días me enamoré de Manta y decidí quedarme. Fue una decisión de vida”, recuerda.

Antes de establecerse definitivamente, Estrella trabajaba en una franquicia similar a las que hoy operan en el país. El proyecto no tuvo el éxito esperado y cerró, lo que la llevó a trasladarse a Manta con la expectativa de captar un edificio que hoy es conocido como el Edificio Escorpio. Ese cambio marcó el inicio de una nueva etapa personal y profesional.

La competencia en el sector inmobiliario

Desde entonces, Gianella ha desarrollado su carrera en el sector de bienes raíces. Recuerda que, cuando inició en Manta, el mercado inmobiliario era mucho más reducido y manejable. “Éramos alrededor de 40 corredores, nos conocíamos todos y había suficientes propiedades para cubrir la demanda”, señala.

Con el paso de los años, la realidad cambió. Actualmente, según Estrella, existen entre 300 y 400 corredores inmobiliarios en la ciudad.

También identifica otros factores que han incrementado la competencia, como la incursión de profesionales afines —ingenieros civiles, arquitectos y constructores— y de personas que, tras perder sus empleos en instituciones públicas, vieron en el sector inmobiliario una alternativa económica.

Pese a este escenario competitivo, Estrella sostiene que el éxito en bienes raíces depende de la constancia, la preparación y las relaciones humanas. “Este es un negocio de confianza. Al inicio se golpean puertas, se construye una cartera y, poco a poco, el nombre empieza a posicionarse”, afirma.

La evolución del negocio

Hoy, el trabajo inmobiliario ha evolucionado hacia el uso intensivo de redes sociales, marketing digital y portales especializados. Videos, anuncios pagados y estrategias de posicionamiento forman parte fundamental del día a día de los agentes. Para Gianella, adaptarse a estos cambios ha sido clave para mantenerse vigente en un mercado cada vez más exigente y saturado.

Manta se ha posicionado en los últimos años como uno de los mercados inmobiliarios más atractivos del Ecuador. Su condición de ciudad costera, con puerto, aeropuerto y una amplia oferta de servicios, la convierte en un punto estratégico para inversionistas, residentes y turistas. Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de dificultades.

El mercado atraviesa actualmente una etapa de contracción. Aunque existe interés por invertir, la demanda no avanza al mismo ritmo que la oferta. “Hoy hay una sobreoferta de edificios y proyectos, pero la capacidad real de compra se ha reducido”, explica.

La inseguridad y los inversionistas

A esto se suman variables como la inseguridad, que influye directamente en la percepción de los inversionistas, especialmente de otras ciudades o del extranjero. Estrella reconoce que estos factores generan cautela, aunque señala que se han impulsado iniciativas para promover una imagen más positiva de Manta y equilibrar el impacto de las noticias negativas.

Otro desafío importante es el crecimiento urbano hacia el sur de la ciudad. Esta zona concentra gran parte del potencial de expansión, pero carece de servicios básicos suficientes, como agua potable, alcantarillado y vías asfaltadas. “El problema es que el municipio no siempre cuenta con los recursos para acompañar ese crecimiento”, indica.