Germán Andrade Vélez , el ingeniero civil que convirtió su profesión en un acto permanente de amor por su tierra, falleció a los 68 años en Guayaquil producto de un infarto. Sus restos están siendo trasladados a Manta.
Andrade ocupó varios cargos públicos. Fue gerente de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable de Manta , diseñó y ejecutó los proyectos que llevaron agua segura a miles de hogares en barrios que antes solo conocían la cisterna y la espera. Más tarde, desde la Dirección de la Comisión del Puerto de Manta , proyectó espacios públicos que hoy disfrutan pescadores, turistas y familias enteras en el malecón y sus alrededores.
En la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí dejó huella como docente de Estructuras, formando generaciones de ingenieros con rigor académico y ejemplo ético. Sus alumnos lo describían como “el profe que explicaba con la misma paciencia un cálculo de vigas que un consejo de vida”.
Fue un ajedrecista apasionado. El Palacio del Trofeo fue su segundo hogar. Allí compartía partidas, café y largas conversaciones con sus amigos de siempre, aquellos que hoy lo despiden con el corazón partido. Fue un soñador práctico: proyectaba el territorio con visión de futuro mientras caminaba sus calles. En la sesión solemne del 2024, el Municipio de Manta lo distinguió con el Mérito Ambiental. Esto gracias a su liderazgo en las jornadas de limpieza de la playa El Murciélago. Aquí llegaba temprano con guantes y bolsas, demostrando que la ciudadanía activa no necesita cargo para actuar.
Su amigo Carlos Barcia lo recuerda por su pasión cívica cuando se opuso con argumentos técnicos a que un hotel privado cercenara la playa de Tarqui. “La playa es de todos”, repetía Andrade, y con planos en mano logró que la razón y el bien común prevalecieran. Esa fue solo una de las tantas batallas que libró por el espacio público que tanto defendió, recordó Barcia.
Hasta el cierre de esta edición se desconoce dónde y cuándo será la velación de sus restos y el sepelio.