Pedro Vargas aún recuerda con amargura el día en que, tras un mes internado en el Hospital del Seguro Social de Manta, le diagnosticaron diabetes tipo 2. "Necesitaba insulina lenta para regular mis niveles de glucosa, pero la farmacia no la tenía. Ya había escasez. La médica me recetó, pero fue en vano", relata Vargas, de 46 años, quien solo pudo acceder a una dosis de insulina rápida gracias a familiares.
Aquel paliativo le permitió estabilizarse lo suficiente para recibir el alta, pero la pesadilla no terminó allí. Al regresar por su receta, la respuesta fue demoledora: "No hay fecha de ingreso". Forzado a un tratamiento particular con medicamentos orales, Vargas se pregunta cuántos como él corren el riesgo de complicaciones graves, como cetoacidosis o infecciones, por la falta de este insumo esencial.
A Luz Mendoza se la acaba su reserva
El testimonio de Vargas no es aislado en esta ciudad, donde la diabetes afecta a miles según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP). En los pasillos del subcentro de salud de Santa Martha, Luz Mendoza, de 63 años, también diagnosticada con diabetes tipo 2, contó que ella va a sus citas puntualmente y le recetan Novolin, pero hace dos o tres meses que no hay. Le dicen 'no existe' y ya", explica Mendoza con voz de preocupación. Luz requiere dos dosis diarias para mantener estables sus niveles de azúcar, pero el stock que aún tiene en casa solo alcanza para esta semana. "He buscado en farmacias comerciales: nada. Ni con dinero se consigue", añade.
El Novolin® R es una insulina humana de acción rápida que se administra por vía subcutánea mediante una inyección en la pared abdominal, el muslo, la región glútea o la región deltoidea.
Dos meses lleva la escasez en el hospital del IESS
La escasez de insulina, que se arrastra desde al menos octubre, ha golpeado con fuerza a los sistemas públicos de salud en Manta. Uno de ellos es el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y los centros del MSP, desde donde usuarios reportan desabastecimiento de insulinas de acción intermedia (como Novolin N) y prolongada, las más prescritas para diabetes tipo 2.
Una médica que prefirió el anonimato confirmó que desde hace dos meses en el IESS no hay insulina. Tampoco hay Leveticaracetam para las convulsiones, ni Enoxaparinno, un anticoagulante para tratar afecciones como la trombosis.
Pacientes como Mendoza, que dependen del programa de medicamentos gratuitos del MSP, se ven obligados a racionar dosis o recurrir a alternativas costosas, que pueden superar los 30 dólares por vial en el mercado privado –cuando se encuentran disponibles.
Confirman desabastecimiento de insulina
El doctor Raúl Alberto Castro Flores, subdirector del área médica del Municipio de Manta, reconoció que sí existe desabastecimiento de ciertos tipos de insulina, especialmente de determinadas marcas comerciales. “Hay problemas de importación y, al cerrar el año, la demanda mundial se dispara, porque la diabetes es ya una de las principales causas de muerte a nivel global”, explicó.
Sin embargo, el galeno enfatizó que no toda la insulina está agotada. “Existen otras presentaciones y nombres comerciales que cumplen la misma función terapéutica. Lo importante es que el especialista, tras realizar los exámenes correspondientes, determine cuál es la alternativa adecuada para cada paciente y la prescriba”, aseguró Castro. El profesional hace un llamado a los usuarios a no automedicarse ni buscar medicamentos en el mercado informal.
Ni farmacias particulares tienen insulina
Durante un recorrido en varias farmacias la mañana de este miércoles 10 de diciembre, se constató que no hay insulina. Luis Vásquez, de la farmacia Santa Martha, frente al hospital Rodríguez Zambrano, confirmó que la Insulina Novolin y Humulin (rápidas y lentas) no llegan hace tiempo. Las personas recorren todos los días por las farmacias privadas tratando de conseguir su insulina sin lograrlo. Según Vásquez, a raíz del Covid empezó a escasear la insulina pues hay más demanda de este producto que viene de otros países de Europa y Estados Unidos, refirió.
Mientras tanto, pacientes como Vargas y Mendoza improvisan. "Lo dejo en manos de Dios, que nos proteja", suspira ella, evocando una fe que suplanta temporalmente la ausencia estatal. Pero la pregunta persiste: ¿cuándo llegará la insulina?
Se solicitó una vocería a la coordinación zonal del Ministerio de Salud Pública, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.