Desde el 1 3 de septiembre de 2025, cuando el Gobierno de Daniel Noboa eliminó el subsidio al diésel, el costo del agua distribuida por tanqueros privados en Manta aumentó entre 10% y 15%, según reportes de transportistas y consumidores. La medida, orientada a reducir el gasto público, ha afectado de forma directa a los barrios urbanos y rurales que dependen del abastecimiento mediante camiones cisterna o donde el servicio no es regular por alguna falla.
Aumento del costo del agua en Manta
En barrios céntricos y periféricos de Manta, donde el servicio municipal de agua potable no llega con regularidad, los ciudadanos dependen del reparto privado. Estos camiones funcionan con combustible diésel, y la eliminación del subsidio incrementó sus costos operativos.
De acuerdo con la Asociación de Transportistas de Agua de Manta, el galón de diésel costaba 1,80 dólares antes del ajuste, y desde octubre se vende a 2,80 dólares. Ese incremento obligó a los propietarios de tanqueros a revisar sus tarifas para mantener la rentabilidad del servicio.
“Antes vendíamos el tanque de agua en 45 dólares, ahora cuesta 50. No hay forma de absorber el aumento del combustible”, explicó Cristhian Villamar, conductor y propietario de un camión cisterna que abastece sectores del norte de la ciudad.
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Operadores ajustan precios para mantener el servicio
Villamar detalló que un viaje de su tanquero, con capacidad de 65 tanques, implicaba antes un gasto de 6 o 7 dólares en combustible, y hoy bordea los 11 dólares, lo que representa un incremento de entre 65% y 70% en consumo de diésel.
“El recorrido desde el centro hasta la Comuna del Duende, unos 15 kilómetros, ahora cuesta más. Para mantener la clientela subimos 5 dólares por tanque”, comentó. A esto se suman los gastos de mantenimiento del vehículo y el pago al chofer, que recibe 7 dólares por jornada.
Los transportistas señalan que no cuentan con una organización formal ni compensación estatal. “Nos dicen que esperemos qué acciones toma el Gobierno con respecto al bono, pero hasta hoy nada”, añadió Villamar.
Ciudadanos afectados por el alza
El incremento golpeó directamente a los consumidores. En sectores como Los Esteros y La Revancha, los habitantes dependen del suministro por tanqueros debido a la intermitencia del servicio público.
“Esto es preocupante, no solo por el alza sino porque ya tenemos 10 días sin agua en el sector”, comentó Giovanni Vélez, residente de la zona céntrica de Manta. Según dijo, el precio del tanque de agua que antes costaba 45 dólares ahora se vende a 50, un aumento que complica la economía de los hogares.
Contexto nacional y repercusiones locales
La eliminación del subsidio al diésel, vigente desde 1974, forma parte del plan de ajuste fiscal del Gobierno de Noboa. Según se indicó, busca reducir el gasto público en más de 600 millones de dólares anuales. La decisión afecta a sectores como el transporte pesado, pesquero y agrícola. Además de los servicios dependientes del combustible, como el abastecimiento de agua en ciudades con déficit hídrico.
En Manta, la Empresa Pública Aguas de Manta (Epam) abastece parcialmente a la población, pero la demanda supera la capacidad de distribución. Según reportes municipales, más de 60.000 habitantes dependen de tanqueros privados para cubrir sus necesidades diarias.
El alza del diésel agrava un problema estructural: la falta de una red continua de agua potable. Los usuarios y transportistas coinciden en que el impacto económico podría intensificarse si no se implementan medidas de compensación o regulación tarifaria que equilibren los costos del servicio.