Ana María Delgado es oriunda de Manta, tiene 45 años y es madre soltera de un hijo adolescente. Estudió Turismo en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Su vocación de servicio, forjada en un colegio salesiano, la llevó a trabajar en la aerolínea TAME. En 2003, ingresó al Hotel Oro Verde Manta como telefonista, iniciando un ascenso de casi dos décadas que la llevó a ser Gerente de Operaciones y, posteriormente, Gerente General en Cuenca. Desde 2022, lidera el Hotel Oro Verde Manta, el segundo con mayores ventas en toda la cadena. Es también docente universitaria y atleta amateur, participando en carreras de 5K y 7K.

¿Cómo se acercó al mundo de la hotelería y el turismo?

Siempre que me preguntaban qué quería ser, dibujaba un avión, porque me habría encantado trabajar en un aeropuerto. Mi formación en un colegio religioso salesiano reforzó mucho el tema del servicio a las personas. Aunque no pude estudiar fuera de la ciudad, elegí la carrera de Turismo en la universidad Eloy Alfaro porque sentí que no estaba tan alejado de mi sueño de trabajar en un aeropuerto.

¿Cómo financió sus estudios universitarios?

Siempre fue con autogestión. Trabajaba los fines de semana de ataché, hoster o guía de turismo, buscando la manera de pagar mis estudios. Siempre fui muy independiente, soy la hermana mayor de cuatro.

¿Su primer empleo profesional fue en una aerolínea. ¿Cómo fue esa experiencia?

Toqué la puerta de la aerolínea TAME para hacer mis pasantías y ahí cumplí mi primer sueño. Tengo un gran recuerdo de esa época y de mi jefa. Trabajé casi un año sin recibir honorarios y otro año ya con ellos.

¿Y cómo llega al Hotel Oro Verde?

Me llamaron a una entrevista aquí en Oro Verde. Fue diferente, pasar de turismo a hotelería. Cuando me entrevistó la esposa del gerente, ella me hizo una pregunta muy profunda para una joven de 23 años: “¿Qué significa para ti nacer un 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer)?”. Respondí que no era solo representar a la mujer, sino buscar la igualdad en el círculo social, laboral y familiar, sin competencia.

¿En ese momento, ¿se puso alguna meta dentro del hotel?

Sí. Entré como telefonista y me puse para mi interior la meta de ser la gerente general de esta empresa. Desde el primer día, esta cadena ha sido una escuela para mí.

¿Cuál fue su recorrido para lograr esa meta?

De telefonista, subí a reservaciones. En ese tiempo, sin la tecnología digital que hay ahora, el contacto con el huésped era mucho más directo. Después ascendí a Gerente de Operaciones; eso fue en el año 2012, cuando tenía 37 años.

¿Cómo llegó a ser Gerente General del Hotel Oro Verde Manta?

En 2018 le dije a mi jefe que quería su puesto en cinco años. Me preparó, rechacé Machala, acepté Cuenca (2019), lideré en paro y pandemia, y logré el mejor año del hotel. Cuando en 2022 quedó vacante Manta, pedí el cargo y lo gané. En febrero asumí como Gerente General.

¿Qué se siente regresar a su ciudad con ese puesto de liderazgo?

Es la primera vez que me doy cuenta de la influencia que uno tiene en las personas que vienen detrás. Mi colegio y mi universidad me han puesto como ejemplo de superación, demostrando que puedes prepararte no solo para las áreas operativas, sino para el liderazgo. Regresar y ver el orgullo de mi hijo y mi familia es lo más grande.

¿Usted nació un 8 de marzo; lo considera una coincidencia?

No creo que sea coincidencia. Nacer un 8 de marzo es dejar una huella y un legado, primero en tu ciudad, en tu hijo y en la gente a tu alrededor. Como manabita, trato de participar en proyectos sociales y conferencias para mostrar que si yo pude, a pesar de los desafíos, muchas personas más pueden lograrlo.

¿Cuál cree que ha sido su mayor aporte a Manta hasta ahora?

Primero, ser un ejemplo de inspiración para las adolescentes y las chicas universitarias. Les cuento mi historia de cómo pasaba en el bus y decía: “Algún día voy a ser gerente de ese hotel”. Además, a través del hotel, hemos podido apoyar labores sociales con las cámaras de turismo, en beneficio de niños, ancianos y personas con enfermedades.

¿Además de su trabajo, qué hace en su tiempo libre?

Hace dos años, me metí a la docencia en la Universidad Católica de Guayaquil. La universidad me dio la oportunidad y me pagó un diplomado de docencia. En mi tiempo libre, aparte de pasar con mi hijo, me gusta caminar por la playa y correr.

¿Qué consejo daría a los colaboradores que están iniciando en la cadena hotelera?

Siempre los reto y los empujo. Les digo que no tienen que tener excusas por la falta de un carro, o por tener hijos o familia. Tienen que seguir preparándose siempre y no desaprovechar la primera oportunidad de ascenso. Siempre les digo lo que mi madre, que no pudo terminar el colegio, nos decía: “Vuelen alto, vuelen muy alto”.