En las últimas semanas, los casos de enfermedades respiratorias en Manta y cantones cercanos, como Montecristi y Jaramijó, aumentaron un 10 % en comparación con agosto, según la Dirección Distrital de Salud. Esta cifra proviene de reportes oficiales del Ministerio de Salud Pública (MSP), que monitorea las Infecciones Respiratorias Agudas Graves (IRAG) a nivel nacional.
Paola Castillo, encargada de gestión y vigilancia en el distrito, detalla que la población de 20 a 49 años representa la mayoría de las atenciones. Expertos vinculan este incremento a la circulación estacional de virus como la influenza tipo A, que representa el 15,3 % de los patógenos identificados en Ecuador hasta septiembre, según la Gaceta Epidemiológica del MSP. Además, el virus sincitial respiratorio (VSR) predomina con un 50,5 % de los casos graves nacionales, seguido por el COVID-19 con un 10,5 %.
En Manabí, estas infecciones respiratorias han generado un pico similar al observado en Guayas , donde Guayaquil reportó un alza del 24 % en julio por cambios climáticos. Por tanto, el calor húmedo de la costa agrava la propagación, reseca las mucosas y facilita los contagios en espacios cerrados.
El doctor Raúl Castro, director del área médica del Municipio de Manta, confirma que las brigadas municipales detectaron un incremento de casos en consultas públicas y privadas. "Los cuadros evolucionan rápido, en apenas dos días, y afectan gravemente a quienes tienen comorbilidades" , advierte Castro. Datos del Sistema Integrado de Vigilancia Epidemiológica (SIVE) respaldan esto: de enero a septiembre de 2025, Ecuador acumula 1.605 casos de IRAG, con 51 fallecidos, la mayoría en UCI por neumonía o insuficiencia respiratoria.
En Manta, el ausentismo escolar aumentó en escuelas locales, a fectando a decenas de estudiantes con tosferina, infecciones respiratorias y resfriados . Sin embargo, no todos los datos son alarmantes; las autoridades destacan la preparación local. El distrito cuenta con insumos en el Centro de Salud Manta para diagnósticos rápidos y extiende tratamientos a los 31 centros en los tres cantones.
Castillo enfatiza que el MSP mantiene stock de antivirales y de insumos para diagnósticos de varias enfermedades respiratorias. Además, campañas de vacunación en Guayaquil, que atiende casos derivados de Manabí, han cubierto al 60 % de grupos prioritarios este año. Por ejemplo, el Hospital de Infectología en Guayaquil realizó 3.000 atenciones neumológicas de enero a septiembre, enfocadas en autocuidado para crónicos como asmáticos.
La fiebre alta por encima de 38 °C, el dolor de garganta persistente y la tos seca marcan el inicio de influenza o virus sincitial respiratorio. Si se suma dificultad para respirar, el riesgo de complicaciones como neumonía aguda aumenta al 30 %, según Castro. Los adultos mayores de 65 años y los niños menores de un año enfrentan el mayor riesgo; en Ecuador, estos grupos representan el 38 % de las hospitalizaciones por IRAG.
Una coinfección, como COVID-19 y VSR, detectada en el 12 % de los caso s manabitas, aumenta el riesgo de ingreso a UCI. Antecedentes nacionales muestran patrones: en 2024, Manabí vio un brote similar en diciembre, con 1.829 IRAG y 58 muertes, impulsado por fiestas y la post pandemia, según datos oficiales.
En otras ciudades como Guayaquil, el modelo del Centro Respiralab inspira, con pruebas rápidas que redujeron hospitalizaciones en un 15 % durante picos de julio. M ientras el VSR afecta más a lactantes, la tosferina resurge globalmente por bajas coberturas vacunales post-COVID, alerta la OPS en mayo de 2025. En Ecuador, esta bacteria causó 200 casos en menores hasta septiembre, un 20 % más que en 2024.
Los pacientes reciben oseltamivir para influenza en fases tempranas , con recuperación en 5-7 días si evitan automedicación. El MSP advierte contra el ibuprofeno sin receta, que enmascara síntomas y agrava cuadros en asmáticos. En los 31 centros de Manta, Montecristi y Jaramijó, el personal médico del MSP prioriza la vigilancia de pacientes con comorbilidades como diabetes o EPOC, presentes en el 56 % de los fallecidos a nivel nacional.
La prevención emerge como el escudo principal. Las autoridades insisten en mascarillas para sintomáticos, reduciendo contagios en un 40 % según estudios del MSP. El lavado de manos con jabón cada dos horas y el aislamiento de niños enfermos de escuelas cortan cadenas de transmisión.
Evitar aglomeraciones en mercados o espacios públicos , focos de transmisión, es crucial; a esto se suma la vacunación contra la influenza, gratuita para mayores de 60 y embarazadas, que alcanza solo el 50 % en Manabí, por debajo del 70 % nacional. Castillo urge: "Refuercen dosis; el VSR no tiene vacuna aún, pero hábitos simples salvan vidas".
En 2023, Quito registró un alza del 70 % en casos por lluvias, con 1.000 neumonías semanales. Ecuador, en la Región Andina, sigue tendencias de la OPS: la influenza A/H1N1 circula esporádicamente, pero el VSR domina en las costas. El epidemiólogo Daniel Simancas, de Primicias, atribuye el repunte manabita a "robo inmunológico" post pandemia, donde los confinamientos redujeron la exposición natural. En 2025, Guayas y Manabí lideran los casos de IRAG con el 40 % nacional, presionando hospitales como el de Manta, que elevó camas UCI en un 20 %.
Los expertos instan a la acción colectiva. Iván Chérrez, alergólogo de la UEES en Guayaquil, explica: "El cambio climático intensifica brotes; la humedad del 80 % en Manta favorece virus". Recomienda ventilación en los hogares y evitar el tabaco, factor en el 25 % de crónicos. El MSP extiende campañas hasta noviembre, con énfasis en educación: talleres en Jaramijó capacitaron a 300 padres sobre síntomas. Resultado: los reportes sospechosos subieron un 15 %, acelerando las respuestas.
En resumen, este aumento del 10 % en Manta no es aislado; refleja un patrón nacional verificado por el MSP, con 1.605 casos de IRAG hasta septiembre. Las comunidades responden fortaleciendo la vigilancia, pero la clave reside en los hábitos diarios. Si la fiebre y la tos persisten, acuda a centros; la prevención evita que un resfriado derive en crisis. Manabí resiste, pero la alerta persiste: cuide su salud, proteja a los vulnerables.