Consuelo Delgado, gerente general de Plan Internacional en Manabí , es una figura clave en el trabajo por los derechos de la niñez y la igualdad de género en la provincia. Con 54 años y originaria de Rocafuerte, Delgado ha dedicado su carrera a transformar realidades vulnerables. En esta entrevista, responde sobre su trayectoria, los proyectos emblemáticos de la organización y el impacto en comunidades manabitas, enfatizando la importancia de la educación y la prevención de violencias.

P: Consuelo, cuéntenos sobre su origen y formación académica. ¿Cómo forjó su camino en la educación y el desarrollo comunitario?

R: Soy de 54 años, nacida en Rocafuerte, Manabí. Estudié educación primaria en la Escuela Luis Urdaneta, en la comunidad de Higuerón. Posteriormente, me gradué como profesora de educación primaria en el Instituto 23 de Octubre, de Montecristi. Avancé con una licenciatura en la Universidad Técnica Particular de Loja y una maestría en Género y Desarrollo en la Universidad Técnica de Ambato. Trabajé ocho años como docente en la comunidad de Jaboncillo, en 24 de Mayo, donde fui profesora-directora. Fue una experiencia hermosa en una comunidad organizada, que me enseñó el valor de la educación transformadora .

P: ¿Cómo surgió su vínculo con Plan Internacional y cuál ha sido su evolución profesional allí?

R: Plan ya operaba en mi comunidad cuando ingresé como docente en 1995. Me involucré en sus proyectos de salud, infraestructura escolar y fortalecimiento de capacidades. Participé en los círculos de estudios del Ministerio de Educación y en la reforma curricular como parte del equipo técnico provincial de capacitación. Eso me abrió horizontes. En 2003, empecé como técnica de aprendizaje en la provincia de Los Ríos, donde ascendí a formadora de programas y gerencia de sistemas educativos hasta 2017. En diciembre de 2017, me uní formalmente a Plan Internacional , y desde abril de 2018 soy gerente de programas en Manabí. Mi rol actual es dirigir iniciativas que empoderen a niñas y niños .

P: Plan Internacional celebra más de 60 años en Ecuador. ¿Cuánto tiempo lleva en Manabí y cuál es su alcance actual en la provincia?

R: En Manabí, Plan ingresó en 1996, comenzando en cantones como Bolívar y expandiéndose. Hoy trabajamos en 9 cantones, cubriendo 145 comunidades. A nivel nacional, hemos fortalecido procesos sostenidos en varias provincias, diferenciándonos por nuestro enfoque a largo plazo en el cambio cultural y el empoderamiento infantil. Contamos con 15 colaboradores, entre administrativos y técnicos de campo, que se despliegan en estos territorios para garantizar un impacto directo.

P: Hablemos de proyectos emblemáticos. ¿Cuáles son los más impactantes en Manabí, especialmente en prevención de embarazo adolescente?

R: Todos nuestros proyectos son transformadores , pero el de prevención del embarazo adolescente es clave, ya que cierra una brecha alarmante. Ecuador es el segundo país en la región con tasas altas de este problema, que truncan proyectos de vida de niñas. Iniciamos en Montecristi hace 10 años, financiado por UN Women, trabajando en 16 comunidades con grupos de 25 adolescentes (hombres y mujeres). Hemos formado 3 o 4 grupos por comunidad, totalizando cientos de beneficiarios. Las participantes se convierten en promotoras y lideresas, extendiendo el cambio. Hemos expandido a Pedernales, Sucre, Portoviejo, Rocafuerte y 24 de Mayo, con socios como gobiernos locales, Ministerios de Salud y Educación.

P: ¿Cuáles eran las cifras iniciales de embarazo adolescente en esas comunidades y cómo ha evolucionado?

R: Al inicio, no había datos precisos, pero hoy sabemos que es una crisis regional. El Código de la Niñez y Adolescencia prohibió matrimonios menores de 18 años, pero persisten uniones naturalizadas. Muchas niñas de 14 a 17 años forman familias sin conocimiento para decidir sobre embarazos o planificación. Familias y comunidades lo ven como "normal", lo que agrava la deserción escolar. Nuestros esfuerzos visibilizan datos vía Ministerios y promueven cambios públicos.

P: Otro pilar son las becas educativas. ¿Cuántas otorgan anualmente y en qué consisten?

R: Anualmente entregamos 250 a 300 becas en Manabí para básica y bachillerato, financiadas por donantes individuales vía nuestra Fundación. Incluyen kits educativos o efectivo (hasta 120 dólares por beca), ajustados a necesidades como uniformes y útiles. Para ampliar cobertura, ofrecemos becas de 60-80 dólares. Identificamos beneficiarios en vulnerabilidad: familias con ingresos inestables o riesgo de abandono escolar. Apoyamos tanto a patrocinados como no patrocinados, con seguimiento para asegurar continuidad. Además, tenemos becas universitarias, con apoyo mensual para pasajes, arriendo o gastos, condicionado a calificaciones mínimas y acompañamiento metodológico.

P: ¿Cómo se vinculan estos proyectos con el empoderamiento general de la niñez?

R: Se interconectan: adolescentes empoderados en prevención acceden a becas si necesitan terminar bachillerato o universidad. Fomentamos habilidades para decisiones autónomas, rompiendo ciclos de vulneración. En Manabí, esto fortalece comunidades enteras, promoviendo equidad de género y sostenibilidad.

P: Finalmente, un toque personal: ¿Cómo equilibra su vida profesional con la familiar?

R: Tengo una familia hermosa. Estoy casada y tengo un hijo de 16 años. Dedico mi tiempo libre al 100% a ellos. Soy muy familiar; no tengo mucha vida social. Recomiendo a las familias compartir con hijos e hijas, darles cariño y tiempo de calidad. Buscamos momentos juntos para construir vínculos fuertes, convivir y estar presentes en lo oportuno. La familia es el pilar para un futuro mejor.