Es una mujer de 56 años nacida en 24 de Mayo y radicada en Manta desde los 5. Transformó su herencia agrícola familiar en un emprendimiento. Divorciada hace 15 años, madre de tres hijos, Cecibel fundó De Chechi junto a sus hijas, convirtiendo el cacao de sus fincas en chocolate artesanal de alta calidad que ya llegó incluso al Salón del Chocolate de París.

¿Cómo inició su conexión con la agricultura?

Vengo de una familia de agricultores en 24 de Mayo. A los 5 años mis padres emigraron a Manta; mi papá trabajó como guardián en el Hotel Miami y granjas en La Florita. Todos los años volvíamos a la finca para cosechas de café; la familia completa se mudaba temporalmente para las cosechas.

¿Dónde hizo su formación académica?

Estudié primaria en Escuela 10 de Agosto y 15 de Abril, secundaria hasta cuarto año en Colegio 5 de Junio. Pero me casé a los 17 años y no culminé estudios superiores, pero la vida en el campo ha sido mi universidad.

¿Cuándo nace De Chechi y por qué?

En 2018, en 24 de Mayo. Tras ver los precios bajos del grano de cacao en comercializadoras, decidí darle valor agregado a mi cacao. Empecé moliendo manualmente, tostando artesanalmente. Mis hijas me apoyaron; la menor, que es ingeniera en alimentos de la Universidad Zamorano, y la mayor, ingeniera en administración me apoyan en todo momento.

¿Qué extensión tiene su finca y qué cantidad de cacao procesan?

En 24 de Mayo tenemos una hectárea de cacao. Cosechamos alrededor de 6 a 7 quintales cada 15 días. Clasificamos el grano, y del grano más grande procesamos unos dos o tres quintales, con los que sacamos alrededor de 2.000 barras de cacao de 50 gramos en uno o dos meses.

¿También tienen plantaciones en Jaramijó?

Sí, tenemos un cultivo de cacao fino de aroma en Jaramijó desde el 2016, aunque la plantación tiene tres años. La producción actual de chocolates proviene de allí, en un área de 3 hectáreas.

De Chechi ha tenido logros importantes, ¿cuál ha sido su mayor reconocimiento?

Fuimos clasificadas por medio de la Prefectura de Manabí y participamos en el Salón del Chocolate en París, que fue nuestra primera salida internacional. Chechi Pasta de Cacao representó a nuestra provincia con cacao fino de aroma, demostrando que Manabí es sinónimo de calidad, tradición y excelencia.

¿Cuál es el plan a futuro para la marca?

La idea es poner la primera planta procesadora de chocolate aquí en Manabí. Necesitamos maquinarias y herramientas. Aproximadamente 50 mil dólares para comprar las máquinas. Actualmente estamos buscando opciones de crédito.

¿Qué mensaje le daría a otras mujeres que como ud. regresan su mirada al campo?

Que siempre tenemos un valor como mujer, para realzar ante cualquiera, y esa fuerza para luchar. Hay que darle más valor agregado a lo que se cosecha: a un plátano en un chifle, a una papaya en un dulce. Todo es cuestión de creatividad porque todos los productos que cosechamos en el campo tienen la facilidad de darles el valor que se merecen.

¿Qué legado será el que le deje a sus hijos, a sus nietos?

Que sigan amando esta tierra, que todo lo que sembremos produce.