Mientras el barrio San Carlos dormía, un acto silencioso pero devastador tuvo lugar. Ocho árboles municipales , parte del pulmón verde de la ciudad de Manta, fueron talados sin autorización en un área pública junto a una ciclovía y un cauce. La denuncia destapó un problema que no solo afecta al entorno natural, sino que pone en jaque los esfuerzos de reforestación que el municipio ha impulsado durante años. Atletas que usan la ciclovía denunciaron la novedad el último fin de semana.
Iván Murillo , especialista en calidad ambiental del municipio de Manta, confirmó que los terrenos donde ocurrió la tala son municipales. Los árboles derribados -dos leucaenas y seis árboles de nim, con aproximadamente siete años de crecimiento- pertenecen a la comunidad. “Es un área pública que necesita mantener su capa vegetal intacta, especialmente porque está junto a un cauce”, explicó Murillo. La tala, realizada desde la raíz, parece haber sido ejecutada en horas de la madrugada, aprovechando la falta de cámaras de seguridad en la zona. “Han dejado todo allí, no se han llevado la madera, lo que nos hace sospechar de las intenciones detrás de este acto”, añadió.
Las hipótesis que maneja el municipio apunta a dos posibles escenarios. Por un lado la posible intervención de carboneros no regulados, quienes podrían estar talando árboles para producir carbón de manera ilegal. Por otro lado, existe la preocupación de que locales que utilizan hornos de leña para la preparación de alimentos puedan estar involucrados.
Murillo explicó que los árboles talados tardaron siete años en alcanzar su madurez y formaban parte de un esfuerzo municipal para transformar el barrio San Carlos en un “ducto verde”. El funcionario agregó que el proyecto Manta Reverdece, iniciado en 2020, ha plantado 65 árboles en la zona, incluyendo especies como olivos negros y acacias de algarrobo. “Aquí hacemos ciclismo, trotamos, y queremos que la gente se beneficie de la sombra y el aire limpio”, explicó Murillo. Sin embargo, la pérdida de estos ocho árboles representa un retroceso en un municipio que, según las autoridades, necesita 120.000 árboles adicionales para alcanzar un equilibrio ambiental.
Rosalía Morales, líder del barrio, expresó su consternación ante lo sucedido. “Es preocupante, de verdad que no me había dado cuenta”, lamentó. Morales destacó la importancia de los árboles para mitigar la contaminación, especialmente en una zona cercana a las lagunas de oxidación. “Estos árboles se sembraron para el bienestar de la comunidad. Es un daño a todos nosotros”, afirmó, comprometiéndose a investigar entre los residentes para identificar a los responsables.
El municipio no se quedará de brazos cruzados. Según Murillo, las acciones inmediatas incluyen la limpieza de los restos de los árboles talados y la planificación de una nueva siembra en la próxima temporada de lluvias, cuando las condiciones sean óptimas. “Lo que está cortado, está cortado, pero puede ser que algunos rebroten por el clima resistente. Seguiremos sembrando, entre 30 y 40 árboles, separados por 10 metros, para mantener esta área verde”, aseguró. Además, se está trabajando con el equipo de Participación Ciudadana para involucrar a la comunidad en la vigilancia del área y evitar futuros incidentes.
En cuanto a las sanciones , el municipio aplicará multas de entre 3.200 y 4.000 dólares -un salario básico por cada árbol talado- a quienes sean identificados como responsables. “Necesitamos precautelar la infraestructura verde de Manta”, enfatizó Murillo. El ambientalista también reveló que el municipio está desarrollando un plan maestro de infraestructura verde, con acciones que comenzarán a ejecutarse en octubre o noviembre de 2025. Este plan busca conectar parques y áreas verdes a través de una red vial arbolada, con proyectos en curso en sectores como la calle 108, donde se han plantado 85 de los 157 árboles previstos , y el Manta Boulevard, que contará con 300 árboles .