Este 22 de octubre de 2025 se cumplen 29 años del accidente aéreo en Manta . En ese día, un avión Boeing 707 de la compañía Million Air se estrelló en el barrio La Dolorosa , provocando más de 30 muertes . Entre las víctimas estuvo una niña de aproximadamente 11 años , conocida desde entonces como “la niña del avión” , cuya identidad nunca se conoció.

El accidente que marcó a Manta

El 22 de octubre de 1996 , un avión de carga Boeing 707 perteneciente a Million Air intentó despegar desde el aeropuerto Eloy Alfaro de Manta . Su destino era la provincia de Manabí , con destino a Estados Unidos .

Minutos después del despegue, la aeronave perdió potencia y cayó sobre una zona poblada del barrio La Dolorosa . El accidente impactó viviendas y provocó un incendio de grandes proporciones. En total, 32 personas fallecieron , entre ellas tripulantes, vecinos y la niña de la que hasta hoy se conoce su identidad.

El siniestro dejó una profunda huella en la memoria colectiva de los habitantes de Manta. Las autoridades realizaron tareas de rescate y recuperación de cuerpos durante varios días. Mientras tanto, los sobrevivientes del sector intentaban reconstruir sus hogares destruidos por el impacto.

La historia de “la niña del avión”

Entre las víctimas se encontraba una menor de unos 11 años , cuyo cuerpo fue encontrado entre los restos del fuselaje. Pese a los esfuerzos de las autoridades y de los servicios forenses, nunca se logró determinar su identidad .

No había registros de viaje, documentos ni reportes de desaparición que coincidieran con sus características. Se desconoce cómo llegó al avión . Aunque con el paso de los años surgieron diversas versiones: que era hija de uno de los tripulantes, que habría abordado sin autorización o que viajaba como acompañante de un pasajero de carga. Ninguna hipótesis se confirmó oficialmente.

Ante la falta de familiares identificables, la menor fue sepultada en el cementerio general de Manta . Se colocó en un nicho anónimo que aún hoy es visitado por ciudadanos que la recuerdan como símbolo del misterio y la tragedia.

La indemnización sin reclamar

Tras el siniestro, la compañía aseguradora responsable del vuelo de Million Air destinó una indemnización de 250.000 dólares para los familiares de la menor. Sin embargo, al no existir evidencia de parentesco ni reclamantes válidos, el monto nunca se entregó .

El plazo legal para reclamar la compensación venció en 2021 , dejando la suma sin destinatario y cerrando oficialmente el expediente financiero del caso. La Fiscalía y la aseguradora confirmaron que, pese a los llamados públicos realizados en su momento, nadie logró acreditar vínculos familiares con la niña fallecida.

El caso se mantiene archivado. Sin embargo, sigue siendo mencionado cada año por medios locales y organizaciones sociales. Ellos promueven la preservación de la memoria de las víctimas del accidente.

Memoria y legado de una tragedia

Cada 22 de octubre , los habitantes de Manta, principalmente los del barrio La Dolorosa, recuerdan el accidente con tristeza por las víctimas mortales . “La niña del avión” se ha convertido en un punto de recuerdo para los mantenses.

Vecinos del barrio La Dolorosa conservan imágenes y testimonios de lo ocurrido. Aunque su nombre sigue desconocido, su historia se mantiene viva como parte de la memoria colectiva de la ciudad.

La Dirección de Aviación Civil y el Cuerpo de Bomberos de Manta han reiterado la importancia de recordar el suceso. Se ve como una lección sobre seguridad aérea y protocolos de emergencia . Ellos enfatizan la necesidad de preservar registros y mecanismos de identificación más rigurosos en caso de siniestros.

Una historia sin cierre

Veintinueve años después, el misterio de “la niña del avión” continúa sin respuesta . Su tumba permanece sin nombre. Sin embargo, su historia ha trascendido generaciones como un recordatorio de la tragedia que marcó a Manta y de las vidas que quedaron sin identificar.

La comunidad local mantiene viva su memoria. Aunque el tiempo ha pasado, el recuerdo de aquella niña sigue abierto. Esto alimenta uno de los enigmas más conmovedores de la historia reciente de la aviación ecuatoriana.