El salón del Patronato Municipal se llenó de aplausos, lágrimas contenidas y abrazos largos. Cerca de 70 “guerreros” , como los llama Gustavo Dávila, presidente nacional de la Fundación Jóvenes Contra el Cáncer , recibieron una condecoración por su lucha contra el cáncer. Hubo bebés de apenas siete meses, niños de primaria, adolescentes con pañuelo en la cabeza, adultos jóvenes y algunos mayores que llegaron desde Portoviejo, Chone, Bahía y de otros rincones de Manabí.

Dávila, quien además preside la Alianza Nacional por la Salud (ANS) , indicó que todos tienen algo en común. "Han mirado al cáncer a los ojos y siguen aquí, peleando. Si los generales regresan de la guerra con medallas en el pecho, ¿por qué nuestros niños y jóvenes que regresan de quimioterapias no van a tener la suya?”, preguntó Dávila mientras colocaba la pequeña medalla dorada en el pecho de cada uno. La frase resume el espíritu del evento: reconocer que la verdadera valentía no siempre lleva uniforme militar, sino batas de hospital y sonrisas agotadas, señaló.

Voces de algunos condecorados

Jorge Rosero , presidente del Grupo Rosero Construcciones , empresa que patrocinó completamente el acto, explicó que no fue un gesto de caridad, sino de justicia. “Vinimos a Manabí no solo a levantar edificios, sino a compartir. Somos una empresa de triple impacto: económico, social y ambiental. Hoy tocó lo social y lo humano. Estos guerreros merecen que la sociedad los mire de frente y les diga 'gracias por no rendirse'”, expresó.

Entre los condecorados estaba Marco Caicedo , hoy un adolescente saludable que hace 16 años, cuando tenía dos añitos, luchó contra la leucemia. Su madre, aún visiblemente emocionada, recibió la medalla junto a él. “Gracias a Dios y a la Fundación, mi hijo está aquí. Yo soy voluntaria ahora porque quiero devolver aunque sea una migaja de lo que nos dieron cuando más lo necesitábamos”, contó mientras apretaba fuerte la mano de Marco.

También estaba Maleny Mora Anchundia de 9 años. En febrero pasado fue diagnosticada con leucemia linfoblastica aguda. "Si no creemos en Dios y no estamos con buena actitud, nunca vamos a poder estar felices", dijo. Maleny envió un mensaje alentador a otros niños como ella: "Sigan adelante, no se dejen vencer y no se pongan tristes. Hagan lo que quieran, pero siempre que sea bien", acotó.

Fundación Jóvenes contra el cáncer

Gustavo Dávila , el alma de la Fundación, lleva 20 años en esta cruzada. Todo empezó cuando su hijo de 15 años fue diagnosticado con osteosarcoma. “Le amputaron un brazo y después los pulmones se llenaron de metástasis. Hoy tendría 36 años. Yo no pude salvarlo a él, pero desde entonces tengo más de 880 hijos en todo el Ecuador”, relató.

En el país, según sus registros, más de 720 niños y jóvenes han fallecido por cáncer en los últimos años, pero también hay cientos de sobrevivientes que hoy sonríen gracias al apoyo psicoemocional, la gestión de medicamentos y los grupos de ayuda que la Fundación sostiene con autogestión: cursos internacionales, venta de libros, charlas motivacionales. “Todo es corazón y trabajo”, enfatizó Dávila.

El acto cerró con una promesa: esto no será algo aislado. Rosero adelantó que seguirán apoyando a la Fundación y a cualquier causa que devuelva dignidad y esperanza. “El ser humano necesita arte, deporte, medio ambiente, pero sobre todo necesita sentirse acompañado cuando la vida se pone dura”, concluyó.