Con flores, cantos y plegarias, la Virgen Inmaculada recorre desde inicios de octubre las instituciones educativas de Tosagua, despertando devoción y renovando el sentido espiritual entre estudiantes, docentes y familias.
La peregrinación se ha convertido en un símbolo de unidad y esperanza, que transforma cada aula en un espacio de oración y encuentro con la fe.
La iniciativa, impulsada por docentes, padres de familia y habitantes del cantón, busca reforzar los valores cristianos y promover la unión familiar. En cada plantel, la imagen es recibida con alegría, flores y cantos, acompañada por la comunidad educativa que se suma al recorrido.
“Esta peregrinación nos permite unirnos como comunidad educativa, más allá de las aulas. La presencia de la Virgen renueva nuestra fe y nos recuerda la importancia de los valores espirituales en la formación de nuestros estudiantes”, expresó uno de los docentes participantes.
Desde el primer día, la procesión ha despertado entusiasmo en estudiantes y maestros, quienes preparan actos litúrgicos, presentaciones artísticas y cantos para recibir a la imagen con respeto y devoción.
Homenajes para la Virgen Inmaculada
En cada institución se celebra la Santa Eucaristía con una programación especial.
Las actividades incluyen bailes, cantos, oraciones y participación de bandas musicales.
Las comunidades educativas decoran los espacios con motivos marianos y mensajes de fe.
La imagen ha visitado ya varias unidades educativas fiscales y particulares del cantón.
La docente Vicenta Vera, de la Unidad Educativa Fiscal Carlos Julio Arosemena Tola, compartió su testimonio de fe:
“Esperamos con mucha devoción la llegada de la Virgen. Su presencia nos llena de paz y esperanza, y es un motivo de unión para toda la comunidad educativa. Estos momentos nos invitan a seguir el ejemplo de amor y humildad de la Virgen María”.
Devoción que trasciende generaciones
El recorrido de la Inmaculada continúa su paso por escuelas y colegios rurales y urbanos del cantón, reafirmando el espíritu religioso que caracteriza a Tosagua. En cada jornada, se renueva el compromiso de las instituciones por integrar la fe a la educación y fortalecer la convivencia entre familias.
Más que una tradición, esta peregrinación representa un acto de fe colectiva y esperanza compartida. En tiempos donde los valores se ponen a prueba, los ciudadanos vuelven la mirada hacia su patrona para recordar que la educación también puede ser un espacio para el alma.
Así, mientras la Inmaculada avanza entre aulas y patios, deja tras de sí un eco de paz, amor y comunidad. Su visita no solo transforma los espacios físicos, sino también los corazones de quienes la reciben, recordando que la fe, cuando se vive en unión, también educa.
Con información de Érika Lucas.