En 24 de Mayo, la recolección de basura se realiza con capacidad reducida: el único camión recolector que hacía el trabajo (con la capacidad de cuatro volquetas) permanece en reparación desde hace un mes. Esto obliga al municipio a ajustar el servicio con dos volquetas, y así cubrir un cantón con más de 28 mil habitantes.

La Empresa Municipal Mancomunada de Aseo Integral (EMMAI) enfrenta dificultades para cumplir con su servicio en 24 de Mayo. Ante la falta del recolector principal, actualmente en un taller en Portoviejo, el municipio ha debido redistribuir recursos, usar maquinaria destinada a otras tareas y ajustar los horarios de recolección, lo que ha afectado el cumplimiento del cronograma y la limpieza en varias comunidades.

Capacidad limitada para recolección de basura

El concejal Miguel Álvarez explicó que la recolección se sostiene gracias a dos volquetas municipales, pero el combustible que aporta la empresa no alcanza para operar durante toda la jornada. “El municipio entrega los vehículos, pero la EMMAI debe cubrir el combustible. Lamentablemente, los recursos no alcanzan y eso provoca desfases en el servicio”, señaló el edil.

Ante esta situación, se ha reducido la frecuencia del paso de los recolectores y se priorizan las zonas urbanas, dejando rezago en algunas comunidades rurales. La medida, aunque temporal, genera preocupación por la acumulación de desechos y los riesgos sanitarios que esto implica.

Algunos datos clave del problema en 24 de Mayo

  • Un recolector equivale al trabajo de cuatro volquetas, según los cálculos técnicos de EMMAI.

  • Actualmente, solo dos volquetas atienden la recolección en todo el cantón.

  • El recolector dañado se encuentra en reparación en Portoviejo desde hace más de un mes.

  • El combustible disponible solo permite operar parte del día.

  • El cronograma de recolección ha sido ajustado para priorizar los sectores más críticos.

Decisiones y responsabilidades compartidas

Álvarez recordó que el directorio de EMMAI, integrado por los alcaldes de 24 de Mayo, Santa Ana y Olmedo, resolvió que cada municipio debe encargarse de la reparación de su propio recolector cuando se dañe. Asimismo, se acordó que cada cantón gestione el destino final de sus desechos, ya que antes los residuos de las tres jurisdicciones se depositaban en el relleno sanitario de Santa Ana.

Estas resoluciones buscan distribuir responsabilidades, pero también han evidenciado la fragilidad operativa del sistema mancomunado, que depende de una maquinaria limitada y presupuestos ajustados.

Voces ciudadanas alertan que el uso prolongado de volquetas como alternativa genera mayor desgaste mecánico y menor eficiencia en el transporte de residuos, recalcan ciudadanos. La reparación del vehículo será clave para restablecer la normalidad. De lo contrario, el cantón continuará con una cobertura reducida, con riesgo de afectaciones ambientales y sanitarias si el problema se prolonga.

Con información de Miguel Cedeño.