Más de 160 productores rurales del cantón Junín concluyeron un proceso integral de capacitación orientado a fortalecer sus actividades agrícolas y pecuarias. La iniciativa, desarrollada mediante comunidades de aprendizaje, contó con la participación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), la Fundación Maquita y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional GIZ.
Capacitación con enfoque territorial
Los 164 productores agropecuarios finalizaron el programa impartido en zonas rurales de Junín, donde los módulos incluyeron buenas prácticas agrícolas, técnicas pecuarias y lineamientos de producción sostenible. Estas acciones se realizaron dentro del marco de la Agricultura Familiar Campesina, ámbito fundamental para las comunidades rurales.
La directora Distrital del MAGP, Laura Londoño, resaltó la importancia de los productores y su impacto en el desarrollo territorial. Destacó que la institución, a través de sus técnicos, mantiene un compromiso permanente con la capacitación y el fortalecimiento de los procesos productivos rurales.
Londoño señaló que adquirir nuevos conocimientos, mejorar la productividad y fortalecer la economía de las familias rurales son objetivos prioritarios para el trabajo institucional. Afirmó también que la técnica y la experiencia de los agricultores son determinantes para impulsar mejores resultados en cada finca.
Aporte de la cooperación y organizaciones aliadas
Luciano Ponce, coordinador de ELKE/GIZ, destacó el rol de la cooperación alemana en la promoción de la economía solidaria, modelos de producción sostenibles y prácticas orientadas al comercio justo. Durante la ceremonia, señaló que la graduación representa un testimonio del compromiso hacia la Agricultura Familiar Campesina.
Desde la Fundación Maquita, la representante Estefanía Muñoz explicó que el trabajo conjunto con las comunidades rurales busca aportar a una misión transformadora que permita construir un futuro digno para las familias. Indicó además que la organización impulsa labores enfocadas en mejorar la productividad agrícola, mediante acompañamiento técnico y apoyo permanente.
Los procesos de formación se realizaron con el apoyo logístico y técnico de Maquita y ELKE/GIZ, acompañando cada uno de los módulos impartidos por especialistas del MAGP. Las jornadas se desarrollaron en territorio, con participación activa de los productores durante todo el proceso.
Comunidades de aprendizaje y reconocimiento al esfuerzo
Igna Bravo, representante de los graduados, agradeció la oportunidad de acceder a nuevas herramientas que fortalezcan las unidades productivas. Señaló que los 14 módulos cursados se han convertido en un pilar esencial para aplicar mejoras diarias en cada finca.
La metodología de comunidades de aprendizaje permitió un intercambio directo entre técnicos y productores. Esto permitió la adopción de prácticas innovadoras y el rescate de saberes ancestrales. Este proceso facilitó la integración de conocimientos técnicos con experiencias comunitarias relevantes.
Los participantes completaron su formación mediante actividades prácticas, guías técnicas especializadas y orientación constante del equipo del MAGP, que acompañó las actividades en territorio. Las capacitaciones reforzaron habilidades productivas y promovieron la articulación de los actores rurales involucrados.