La procesión de la Virgen de Monserrate , que convoca cada 21 de noviembre a miles de fieles en Montecristi , se realizará este año desde las 16h00 , en un recorrido por las principales calles del cantón, como parte del cierre del quincenario que la Iglesia organiza para mantener esta tradición religiosa.
Preparativos para la procesión del 21 de noviembre
La jornada de este 20 de noviembre inició desde temprano con la llegada de peregrinos de distintos cantones de Manabí. Entre ellos estuvo Edison Balcázar , quien viajó desde Portoviejo acompañado de su familia para pedir por la salud de su hija, diagnosticada con cáncer linfático. “Estamos acá para que nos haga el milagro”, señaló.
También llegó Francisco Sánchez , de la parroquia Calderón, en Portoviejo, quien se unió a la peregrinación para pedir por su bienestar y el de sus familiares. Ambas historias se repiten entre los devotos que asisten cada año a la Basílica Menor de Monserrate, sede de la celebración.
La religiosa Jesús Michelle Ramírez , integrante de las Siervas de Cristo Resucitado, indicó que la organización para la procesión de este 21 de noviembre, comenzó meses atrás. Explicó que los preparativos incluyeron reuniones con entidades de seguridad, jornadas de oración y coordinación con voluntarios de distintos cantones que apoyan en la logística.
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Actividades litúrgicas y logística del evento
De acuerdo con la programación oficial, la jornada de este 21 de noviembre inicia a las 5h00 con el Rosario de la Aurora, seguido por misas a las 6h30, 7h00, 8h00 y 9h30. A las 11h00 se celebra la Eucaristía solemne presidida por el arzobispo Eduardo Castillo, con la presencia de sacerdotes de Manabí y devotos de otras provincias.
La última misa se desarrolla a las 15h00 y marca el inicio del operativo para la procesión. A las 16h00, la imagen sale desde la Basílica Menor, para recorrer un trayecto que incluye la avenida 23 de Octubre, las calles Chimborazo, Rocafuerte, Pichincha, la vía Metropolitana y el sector de la parroquia Aníbal San Andrés. Luego asciende por la 10 de Agosto y retorna al templo.
La Iglesia informó que este año la bendición final se realizará desde el atrio para permitir que la feligresía que queda fuera del templo pueda participar del cierre.
Seguridad y apoyo institucional
Para garantizar el orden durante la procesión, se conformó una mesa de seguridad con representantes de la Policía Nacional, Cruz Roja, Cuerpo de Bomberos y autoridades locales. Estos organismos brindan asistencia en control de tránsito, acompañamiento a los peregrinos y puntos de atención prehospitalaria.
La religiosa Ramírez señaló que incluso se sumaron equipos de otros cantones debido al gran número de feligreses que suele registrar Montecristi durante estas festividades. Entre los grupos participantes resaltó el arribo de ciclistas provenientes de Quinindé, quienes mantienen esta peregrinación anual.
Contexto histórico y devocional
La devoción a la Virgen de Monserrate tiene una trayectoria de varios siglos. Registros históricos indican que la imagen habría sido donada por Carlos V a los mercedarios de Portoviejo, quienes posteriormente la trasladaron a Montecristi, donde adquirió un rol central en la vida religiosa local.
La imagen llegó en un periodo de transición cultural en el que aún se practicaba el culto a Umiña, deidad vinculada a la curación en la cultura manteña. Su presencia impulsó la consolidación del templo como centro de peregrinación.
La Basílica Menor de Monserrate sufrió daños durante el terremoto de 2016. Tras un proceso de restauración estructural, se reforzaron cubiertas, muros y accesos, lo que permitió retomar las actividades religiosas con normalidad.
Tradición, turismo religioso y organización comunitaria
El quincenario en honor a la Virgen está reconocido por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Allí se lo cataloga como una de las celebraciones religiosas más representativas de Montecristi. Su programación anual incluye misas, novenas, velorios, serenatas y actividades culturales.
Investigaciones académicas señalan que la preparación de esta festividad inicia con un año de anticipación. Los comités de devotos organizan donativos, actividades comunitarias y los atuendos que viste la imagen de la Virgen durante la procesión.
Esta celebración genera además un movimiento económico significativo. Durante los días de novena aumentan las ventas de alimentos. También recuerdos religiosos, bebidas tradicionales y servicios turísticos, lo que convierte esta festividad en uno de los principales motores del turismo religioso en Manabí.