El precio de los cítricos subió en los mercados de Manabí, pero la calidad cayó en picada. La fruta llega reseca, soplada y con menor jugosidad, mientras productores y comerciantes enfrentan pérdidas que ya ponen en duda la próxima cosecha.
A pocas semanas del cierre de la temporada de cítricos, los agricultores viven una paradoja: hay menor oferta de naranjas, mandarinas y toronjas, pero los precios no compensan la baja calidad ni el costo de levantar la producción. Entre testimonios de comerciantes y familias rurales, la frustración crece.
Precio de los cítricos sube, pero la calidad baja
La merma en la llegada de fruta fresca se siente en los mercados de Chone y cantones vecinos. Liber Alcívar, comerciante del sector, señala que la naranja, que hace apenas semanas se vendía entre USD 3 y USD 3,50 el ciento, ahora se comercializa entre USD 4 y USD 4,50. Pese al ajuste, Alcívar advierte que la calidad desmejoró: “gran parte arriba reseca y la mandarina está entrando soplada”. Aun así, estima que la producción podría extenderse hasta enero o incluso febrero.
En sectores rurales como Platanales, en la parroquia Santa Rita, el panorama no es alentador. Alcívar recalca que, aunque aún hay fruta en los árboles, gran parte se perderá porque “el precio no compensa el trabajo del agricultor”.
Algunos datos clave
USD 4–4,50 es el precio actual del ciento de naranjas.
USD 3–3,50 era el precio promedio semanas atrás.
USD 15 cuesta contratar un jornal.
La producción podría alargarse hasta febrero de 2026.
Muchas frutas llegan reseca o soplada, lo que reduce su valor.
Costos altos, ingresos bajos
En la zona de La Tablada de Sánchez, la situación empeoró. Johana Párraga cuenta que sus abuelos prefirieron dejar perder la cosecha. Sacar la fruta costaba más que venderla. Entre pagar jornaleros, alquilar un vehículo y transportar las cargas a los centros de acopio, el margen desapareció. “La mayor parte de la mandarina se pudrió en los árboles. No hay precio que alcance para el campesino”, afirmó.
La queja se repite entre productores. La fruta “ya no sale como antes”: menos jugo, cáscara más blanda y apariencia deteriorada. Un incremento reciente en la oferta no ha mejorado la calidad, lo que desalienta a quienes intentan sostener la producción.
Mercados externos presionan
En Zapallo, parroquia de Flavio Alfaro, Jorge Rodríguez relata que su pequeña cosecha terminó consumida en familia o regalada. Señala su molestia porque el precio depende de comerciantes de Colombia y Perú, destinos tradicionales de la fruta chonense. “Todos los años se repite la historia: si hay mucha oferta, baja el precio; si hay poca oferta, igual baja porque nos dicen que la calidad ya no es la misma”, enfatiza.
Los productores de cítricos de Manabí arrastra problemas estructurales : escasa tecnificación, altos costos de cosecha, y presión de intermediarios extranjeros. Además, una caída sostenida de la calidad por factores climáticos y fitosanitarios. Según reportes agrícolas recientes, la falta de lluvias y la presencia de plagas afectan cultivos en varias zonas del país, reduciendo rendimiento y jugosidad. Con una temporada que se estira hasta inicios de 2026, el desafío será evitar nuevas pérdidas y mejorar la competitividad de un producto que sostiene a cientos de familias rurales.
Con información de César Vélez.