El hallazgo de fósiles marinos y restos de un mastodonte que permanecen en el Museo Histórico de 24 de Mayo ha despertado el interés de paleontólogos de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL). Ellos llegarán próximamente al cantón para realizar una revisión científica de las piezas exhibidas.

El historiador Otkar Trámpuz, uno de los impulsores del museo, confirmó que ya existe un acercamiento con el paleontólogo José Luis Román, especialista de la ESPOL, quien encabezará la visita técnica al sitio. Según Trámpuz, el interés académico surge porque los objetos que guarda el museo no solo tienen valor arqueológico, sino también paleontológico, es decir, podrían aportar datos relevantes sobre la historia geológica de la zona.

Se ha comprobado, con la colaboración de un profesor de geología de la ESPOL, que el territorio de 24 de Mayo estuvo cubierto por el mar hace unos dos millones de años”, explicó el historiador, quien además es comunicador social.

Fósiles que revelan el pasado

Entre las piezas más llamativas del museo, inaugurado en mayo de este año, se encuentran:

  • Un molar de mastodonte.

  • Un fósil de ballena.

  • Restos de tiburones prehistóricos.

  • Fragmentos de trilobites, considerados los primeros animales con exoesqueleto.

Estos descubrimientos, señala Trámpuz, confirman la importancia científica del museo. Este podría convertirse en un punto de referencia para la investigación paleontológica en Manabí y el país.

Origen de los hallazgos

Los restos fueron hallados en el sector donde hoy se encuentra la cascada La Planchada. Se trata de una zona que, además de su atractivo turístico, presenta yacimientos de azufre y aguas sulfuradas. “Todo indica que el suelo guarda una memoria viva de los cambios geológicos del planeta”, afirmó Trámpuz.

La posible intervención de especialistas de la ESPOL permitirá realizar estudios más profundos sobre la antigüedad y origen de los fósiles, así como su relación con otras especies de la era del Pleistoceno.

El Museo Histórico de 24 de Mayo, administrado por el municipio local, se ha convertido en pocos meses en un espacio clave para la conservación de la memoria natural y cultural del cantón. La llegada de los paleontólogos promete fortalecer su rol educativo y turístico, al integrar ciencia, historia y territorio. El interés académico refuerza la idea de que la historia de 24 de Mayo no solo está escrita en sus archivos, sino también en sus suelos, donde el pasado marino aún deja huellas visibles para la ciencia moderna.