El oleaje de los últimos días volvió a dejar huellas de destrucción, esta vez, en el norte de Manabí. En el balneario de San Clemente, las olas arrasaron con los baños públicos ubicados en la playa Punta Bikini, afectando a comerciantes y visitantes que frecuentan esta zona turística.
Los restos de las estructuras, hechas de madera, quedaron esparcidos sobre la arena, junto a fragmentos de tuberías y desagües expuestos, tras varios días de fuerte oleaje que ha erosionado el terreno.
Recomiendan precaución ante oleajes
“Por más mantenimiento que se haga, no se puede combatir la fuerza de la naturaleza”, lamentó uno de los moradores del sector, quien aseguró que cada año el mar avanza más sobre el área turística.
El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) había alertado del ingreso de un oleaje proveniente del Suroeste. Este evento afectó tanto a la costa continental como a la insular del país.
La entidad precisó que el 24 de octubre finalizaba el periodo de aguaje, una condición que incrementa la fuerza del mar y agrava los efectos del oleaje sobre las zonas costeras.
Datos técnicos del fenómeno
Oleaje activo: Proveniente del Suroeste (costa continental) y del Suroeste–Oeste Noroeste (costa insular).
Periodo de aguaje: Hasta el 24 de octubre, con mareas altas y oleaje agitado.
Pronóstico: Entre el 25 y 27 de octubre se espera una disminución progresiva del oleaje, con condiciones moderadas.
Riesgos: Posibles corrientes de resaca y erosión en playas con menor protección natural.
Recomendación: Evitar ingresar al mar y mantenerse informados a través del portal oficial del Inocar.
El Inocar advirtió que durante estos días el mar podría permanecer agitado, por lo que pidió precaución a pescadores, bañistas y operadores turísticos, especialmente en sectores donde la infraestructura se encuentra cerca del borde costero.
El episodio en Punta Bikini evidencia la necesidad de políticas sostenibles de manejo costero, que incluyan estudios técnicos y medidas de protección ambiental. Los habitantes temen que, de continuar la erosión, se pierda una parte importante de la franja turística.
Estos episodios no son nuevos en Manabí. A finales del 2024 , por ejemplo, se registraron olas de hasta dos metros de altura . El primer reporte de afectaciones llegó del sur de Manta, donde las olas impactaron una lancha de pesca artesanal en el balneario de San Mateo. En esa ocasión, el fuerte oleaje también ocasionó estragos en Crucita, balneario del cantón Portoviejo.