El 27 de junio, Manabí fue declarada Región Gastronómica Mundial 2026 por el Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Arte y Turismo (IGCAT). Este reconocimiento posiciona a Manabí como la primera región de América en recibir esta distinción, destacando su compromiso con la calidad alimentaria, la preservación de tradiciones y el fortalecimiento de la identidad cultural.

¿Por qué Manabí logró este prestigioso reconocimiento? ¿Cuándo comenzó su gastronomía a brillar en el escenario internacional? Orazio Belletini, director de la Fundación Fuegos y miembro del Comité Promotor que impulsó esta declaratoria, responde estas y otras preguntas.

¿Cuál es el alcance actual de la gastronomía manabita?

Este reconocimiento global es el resultado de un movimiento que ha posicionado a Manabí como referente nacional e internacional. La declaración de su gastronomía como patrimonio cultural intangible de Ecuador y la designación como Región Gastronómica Mundial 2026 son frutos del trabajo de generaciones de cocineras y productores. Ellos han preservado recetas, saberes y productos que definen la identidad culinaria de Manabí. Somos herederos de un legado milenario, y esta generación está transformando ese patrimonio en un motor de desarrollo.

¿Cuándo comenzó la gastronomía manabita a trascender fronteras?

El terremoto de 2016 fue un punto de inflexión. Esta tragedia despertó en Manabí una conciencia sobre su riqueza gastronómica y productiva, impulsando su potencial como motor de reactivación económica. La Fundación Fuegos, junto a agricultores, pescadores, ganaderos, comerciantes y sectores público y privado, comenzó a organizar esfuerzos para destacar la gastronomía como pilar de desarrollo. El desastre unió a la provincia y catalizó un movimiento colectivo para transformar su riqueza cultural en oportunidades.

¿Por qué el terremoto marcó este cambio?

Un evento tan devastador como el terremoto de 2016, con pérdidas humanas y materiales, llevó a los manabitas a reflexionar sobre su identidad y fortalezas. Surgió una pregunta clave: ¿qué nos hace únicos? La respuesta fue clara: la gastronomía. Este consenso, fortalecido por la necesidad de resiliencia, convirtió a la cocina manabita en una estrategia de recuperación y desarrollo, dándole una nueva proyección.

¿Por qué la gastronomía milenaria de Manabí recibe reconocimiento ahora?

Aunque la gastronomía manabita es milenaria y la más diversa de Ecuador, su valor permaneció poco visibilizado hasta el 2016. Fue entonces cuando se generó una conciencia colectiva y un acuerdo entre sectores público y privado para transformar este atributo en desarrollo económico, cohesión social e identidad cultural. A diferencia del caso peruano, liderado por figuras como Gastón Acurio, en Manabí el éxito es una sinergia colectiva, impulsada por una conciencia compartida tras el terremoto.

¿Qué sigue tras el nombramiento como Región Gastronómica Mundial?

Manabí implementará un plan quinquenal con ocho programas y 14 proyectos enfocados en educación gastronómica, hospitalidad y turismo, centrados en la identidad manabita. Se promoverán productos rurales y pesqueros, la participación en ferias internacionales y la expansión de restaurantes manabitas al exterior. Este plan, con dimensiones económicas, sociales y ambientales, requiere la colaboración de los sectores público y privado para consolidar a Manabí como referente mundial.

¿Cómo participa la provincia en este megaproyecto?

El plan involucra a todos los manabitas y sus instituciones. Su éxito depende de la unión de los cantones, cada uno con su riqueza gastronómica y cultural. El Comité Promotor, integrado por la Universidad Laica de Manabí, el Gobierno Provincial, la Cámara de Industria y la Fundación Fuegos, trabaja para sumar apoyos, presentando el plan a autoridades y sectores locales.

¿De quién depende aprovechar esta oportunidad global?

El éxito recae en los manabitas y ecuatorianos. Algunos proyectos ya están en marcha, como la creación de un clúster académico gastronómico que atraiga estudiantes nacionales e internacionales. Otros, como la participación en eventos internacionales, están dando sus primeros pasos. Aunque es difícil cuantificar el avance, todos los proyectos apuntan a un desarrollo sostenible y ya muestran progreso.

¿Debe la gastronomía manabita evolucionar o mantenerse tradicional?

La gastronomía manabita debe evolucionar para mantenerse viva, adaptándose a tendencias nutricionales y de consumo, especialmente para las nuevas generaciones. Sin embargo, esta transformación debe preservar su esencia e identidad. Como dice un cantautor, “si quieres que algo se muera, déjalo quieto”. Innovar es clave, pero siempre respetando el legado que hace única a la cocina manabita.