La Prefectura de Manabí, junto al Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), realizó este miércoles una jornada de trabajo en Portoviejo para presentar los avances de la metodología SHEP. Un modelo adoptado para mejorar los ingresos de pequeños agricultores mediante estudios de mercado y planificación productiva. La actividad reunió a delegados internacionales, organizaciones locales y beneficiarios directos de este proceso.
Apoyo desde la Prefectura de Manabí
La directora de Fomento Productivo de la Prefectura de Manabí, Tatiana Pacheco, informó que la jornada incluyó una muestra de producción primaria y transformación. Apoyada por el PMA a través del enfoque SHEP. Destacó la participación de delegados del Programa Mundial de Alimentos y de JICA, así como de la organización de mujeres AMUCOMT del cantón Tosagua, implementadora local del programa. Pacheco señaló que este trabajo busca fortalecer los derechos económicosde productores manabitas mediante capacitación y vinculación comercial.
Actualmente, el PMA trabaja con16 organizaciones en la provincia, pero la articulación con instituciones locales abre la posibilidad de impactar a cerca de 200 escuelas del productor agrícolas, pecuarias y de pesca artesanal. El objetivo es aplicar metodologías de comercialización que permitan poner en valor la producción local y orientar decisiones productivas según la demanda.
Metodología SHEP y su alcance
El experto japonés de JICA, Toshimitsu Matsudaira, explicó que la metodología SHEP fue desarrollada en 2006 en África y logró resultados significativos. Con casos donde agricultores duplicaron sus ingresos en dos años. Este impacto llevó a su implementación en varios países y, actualmente, en Ecuador.
El enfoque se basa en cuatro pasos que permiten al agricultor reconocer sus costos reales de producción, evaluar si obtiene ganancias y ajustar su planificación. Uno de los ejes centrales es el estudio de mercado directo, donde el productor consulta al comerciante sobre precios, demanda y variaciones estacionales. Este proceso genera información clave para planificar cultivos y, simultáneamente, fortalece la confianza entre comerciante y productor, facilitando negociaciones a futuro.
Matsudaira indicó que este modelo busca el empoderamiento del agricultor, permitiéndole tomar decisiones basadas en datos y orientadas a mejorar sus ingresos.
Implementación en territorio
Según Narcisa Villavicencio, funcionaria del PMA, la metodología se ejecuta en Manabí mediante la asociación de mujeres AMUCOMT. La cual coordina el fortalecimiento de 16 organizaciones seleccionadas junto con la Prefectura y el Ministerio de Agricultura. Estas agrupaciones se distribuyen en nueve cantones y participan en procesos de formación continua en el enfoque SHEP.
Villavicencio destacó que uno de los hitos del proceso fue la capacitación internacional del productor Juan de Mera, quien viajó a Japón como becario de JICA. Actualmente, él aplica los conocimientos adquiridos en la comunidad Las Gilces, en Portoviejo, dentro de la asociación Raíces Manava.
Resultados percibidos en campo
De Mera explicó que la metodología ha significado un cambio profundo para los agricultores, quienes ahora conciben la producción como un proceso vinculado directamente al mercado. Señaló que los productores comprenden que su labor incluye no solo cultivar, sino también gestionar la comercialización, lo que permite orientar su actividad hacia mejores ingresos.
Las instituciones involucradas prevén que la metodología SHEP amplíe su alcance en Manabí, promoviendo planificación productiva, competitividad comercial y empoderamiento económico entre pequeños agricultores de la provincia.