Ciudadanos de Jipijapa salieron a las calles la mañana de este lunes 13 de octubre, para exigir soluciones ante el prolongado desabastecimiento de agua potable.

La movilización pacífica reunió a habitantes de diversos sectores urbanos que denunciaron recibir el servicio cada 35 o 45 días. La alcaldesa Ángela Plúa informó que ya está adjudicado un proyecto de repotenciación del sistema de agua potable, que prevé mejorar la distribución a partir de mayo de 2026.

“El pueblo exige ser escuchado”

Snan Guerra, participante de la marcha, señaló que la ciudadanía reclama por un derecho básico. “El pueblo tiene que ser escuchado. Han normalizado entregas cada 45 días y eso nunca se había visto en la historia de Jipijapa”, expresó.

Guerra agregó que el descontento no solo radica en la escasez del agua potable, sino también en la falta de atención de las autoridades. Según indicó, los ciudadanos solicitaron reuniones con la alcaldesa sin obtener respuesta, lo que motivó la protesta pacífica.

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La marcha culminó en los exteriores del edificio municipal de Jipijapa.

Los manifestantes también denunciaron presuntas irregularidades administrativas y cuestionaron la falta de personal local en la institución municipal. “Hay más de 100 personas de otros cantones trabajando en el GAD, mientras los profesionales de Jipijapa no tienen oportunidad”, reclamó Guerra.

Propuestas técnicas y soluciones posibles

Para José Vicente Sornoza, la solución de fondo pasa por conectar el cantón al acueducto La Esperanza–Aromo, ubicado a 35 kilómetros. “Ese acueducto tiene capacidad para abastecer a la mitad de los cantones de Manabí y costaría unos 20 millones de dólares, una inversión viable frente a otras opciones más costosas”, explicó.

Sornoza recordó que hace dos décadas se planteó una mancomunidad hídrica con otros municipios, pero Jipijapa no participó. “Manta, Montecristi y Jaramijó ya amplían sus capacidades de agua gracias a esa mancomunidad. Jipijapa se quedó fuera”, lamentó.

El ciudadano advirtió que el acueducto actual sufre perforaciones clandestinas. “Se desperdicia agua que podría beneficiar a miles de familias”, añadió.

Realidad cotidiana de los moradores

En la ciudadela Alberto Heredia, Estefanía Coronel contó que el servicio llega cada mes y en poca cantidad. “Tenemos que comprar agua en tanqueros a 1,25 dólares. A veces el agua es turbia, no sirve ni para cocinar”, dijo.

Coronel detalló que su familia gasta cerca de 10 dólares cada quince días al comprar agua a los carros tanqueros. Además, debe pagar la factura del servicio municipal. “El agua de bidón se usa solo para cocinar”, afirmó.

La situación se repite en otros barrios urbanos, donde la compra de agua por tanqueros se ha vuelto una práctica común ante la irregularidad del servicio. En algunos sectores, los habitantes aseguran que reciben el servicio cada 40 días, lo que no había ocurrido antes.

En promedio, según varios moradores, en época de verano la dotación de agua la recibían cada 15 días, mientras que en invierno era cuando el servicio se retrasaba y recibían cada 20 y 25 días.

Respuesta y acciones municipales

El concejal Óscar Véliz reconoció que la demanda ciudadana es legítima y que el problema del agua “tiene más de 40 años”. Aclaró que la administración actual trabaja en una repotenciación con una inversión de 10 millones de dólares. “Incluye cambio de bombas, motores y 3 kilómetros de tubería”, explicó.

Por su parte, el concejal Wilmer González informó que el municipio recibió formalmente el documento con los reclamos ciudadanos. “Nos comprometimos a que una delegación sea recibida en la próxima sesión de Concejo Municipal”, aseguró.

“En 2026 Jipijapa tendrá ciclos continuos de agua”

La alcaldesa de Jipijapa, Ángela Plúa explicó que el proyecto de repotenciación del sistema de agua potable cuenta con financiamiento del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y fondos no reembolsables. La inversión total alcanza los 12,4 millones de dólares.

El agua llega desde Santa Ana, recorriendo 32,5 kilómetros hasta la planta San Manuel. El sistema actual es insuficiente y vulnerable a conexiones clandestinas”, mencionó la alcaldesa.

Plúa afirmó que el objetivo es lograr, desde mayo de 2026, una distribución cada 24 a 48 horas, con instalación de macro y micro medidores para mejorar el control del consumo. “Quien no tiene agua no tiene dignidad, por eso este proyecto es prioridad”, concluyó.

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