Aparentemente sin signos vitales, un delfín estaba siendo arrastrado por un ciudadano hasta la orilla de la playa de Crucita, en Portoviejo, para luego ser eviscerado frente a varios turistas que escogieron el balneario manabita para disfrutar su primer día del feriado de Carnaval, sin saber que iban a presenciar tal hecho atroz. 

Todo quedó registrado en un video que ya empieza a circular en redes sociales y a difundirse en grupos de whatsapp. En la pieza audiovisual se observa a un hombre jalando al cetáceo por la orilla, luego, otro hombre sube el cuerpo del animal hasta las piedras del balneario, todo frente a los testigos. Incluso un agente de la Policía Nacional estaba allí, usando un dispositivo celular para capturar el momento, pero sin impedir el accionar.

El momento de la evisceración

Un segundo video capturado por otros ciudadanos muestra a un tercer individuo realizando una sangrienta evisceración al animal marino con un cuchillo, frente a la mirada pública, como si nadie lo estuviera observando. Durante la reproducción audiovisual se escucha a dos personas cuestionar el accionar del hombre al abrir al animal. Primero se escucha a un ciudadano decir:  "qué ser más despreciable, ¿para qué abrirlo?" y luego, se oye a una segunda persona decir: "sí de verdad, ¿cuál es el fin? ¿qué quiere ver? ¿las tripas?". De fondo, se observa varias personas alrededor del animal y del sujeto que lo estaba abriendo, pero ya no se ve al agente policial. 

La imagen luego del hecho atroz

Las imágenes difundidas posteriormente en diversas redes sociales enseñan al cetáceo con sus intestinos totalmente expuestos sobre la piedra de Crucita donde fue eviscerado. La foto generó una profunda indignación entre los usuarios debido a la crudeza de la escena y la falta de intervención.

Los ciudadanos presentes grabaron el momento exacto en que el hombre realizaba los cortes profundos en el vientre del animal marino.

El video lo puede encontrar en https://x.com/eldiarioec 

¿Los implicados pueden ir a la cárcel?

El Artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal sanciona con una pena de uno a tres años de prisión a quien capture, maltrate, trafique o comercialice especies de flora o fauna silvestre. Esta normativa protege especialmente a los ejemplares terrestres, marinos o acuáticos que consten en los listados de protección nacional o tratados internacionales ratificados por Ecuador. La ley establece que se aplicará el máximo de la condena si el delito ocurre en siguientes circunstancias:

1. El hecho se cometa en período o zona de producción de semilla o de reproducción o de

incubación, anidación, parto, crianza o crecimiento de las especies; o, en veda.

2. El hecho se realiza sobre especies amenazadas, en peligro de extinción, endémicas,

transfronterizas o migratorias.

3. El hecho se realice dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, áreas especiales para la

conservación de la biodiversidad, patrimonio forestal nacional o en ecosistemas frágiles.

4. El hecho produzca daños graves a la biodiversidad o los recursos naturales.

5. El hecho se cometa utilizando técnicas o medios no permitidos por la normativa nacional.

La legislación también contempla la responsabilidad de las personas jurídicas, disponiendo la clausura temporal de la entidad y la inhabilitación de sus socios por un tiempo igual a la pena privativa de libertad. No obstante, el texto legal excluye de estas sanciones a la cacería y pesca realizadas por subsistencia o para prácticas de medicina tradicional. Estas excepciones aplican únicamente para el consumo doméstico de comunidades, pueblos y nacionalidades en sus territorios, siempre que sus fines no sean comerciales ni busquen el lucro económico.

Este medio de comunicación se contactó con el representante a las dependencias del Ministerio de Ambiente en Manabí, Miguel Peña, para conocer sobre este lamentable hecho. Sin embargo, hasta la publicación de esta nota, el funcionario mencionó que no habían recibido denuncias ciudadanas, ni institucionales por parte de la Policía Ambiental o del ECU 911.