En Rocafuerte vive un hombre que alguna vez fue un figura bajo los tres palos. Víctor Eduardo Mendoza Cevallos, conocido como "Espartaco" por su tenacidad gladiadora en el arco, ahora se refugia en una casa de apenas cinco por seis metros.
Es un espacio mínimo, casi asfixiante, donde una cama de plaza y media ocupa el centro, cubierta por sábanas arrugadas y ropa desordenada. Junto a ella, un tanque de oxígeno ronronea como un viejo compañero, suministrando el aire que sus pulmones traicionados ya no pueden capturar solos.
A los 64 años, 'Espartaco' exgloria del fútbol ecuatoriano se juega el partido más duro de su vida: una lucha contra enfermedades que lo devoran por dentro, mientras el mundo que lo aplaudió parece haberlo olvidado.
Detalles de su enfermedad
Todo comenzó en enero del año pasado, un mes que Mendoza recordará como el inicio de su calvario. "Yo desde un tiempo para acá me gustó vivir solo, tenía el negocio en Crucita, y de repente me ve un amigo, Jhonny Barcia, me ve que estoy con la pierna derecha hinchada", relata con voz entrecortada, sentado en una silla en el ingreso de la casa que lo acoge.
Ese amigo lo llevó al Hospital de Especialidades de Portoviejo, donde los médicos diagnosticaron retención de líquidos extrema. Los riñones, agotados por años de presión arterial alta, habían fallado estrepitosamente. "El corazón dañó el riñón por la presión alta. Porque no tengo ni azúcar. El riñón sí me lo destrozó", explica Espartaco, que ahora lucha por su vida.
Cuatro meses internado en ese hospital fueron un infierno. En lugar de sanar, contrajo bacterias que complicaron todo. Un derrame pleural en los pulmones, problemas en el hígado. "Ya en vez de curarme, agarré otras bacterias ahí. Ahorita tengo el problema de un derrame pleural de mis pulmones, también me afectó el hígado", detalla con resignación.
Órganos afectados
Sus pulmones, corazón y riñones están con problemas, haciendo que cada respiración sea un esfuerzo titánico y mantenerse de pie, una batalla diaria. No orina con normalidad, lo que genera infecciones constantes por la retención de líquidos.
Para combatir esto, Mendoza debe someterse a diálisis tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes, en Portoviejo. Cada sesión dura cuatro horas, un ritual agotador que lo deja exhausto. "Las diálisis demoran cuatro horas", dice, y el costo es un golpe al bolsillo: alrededor de 40 a 50 dólares por día, incluyendo medicinas, pañales, alimentación y recargas de oxígeno que duran apenas una semana.
En esta batalla,’ Espartaco’ no está del todo solo. Su hermano Fernando, su esposa Sandra y su sobrina María velan por él, ofreciendo compañía y apoyo logístico.
Movilización de Mendoza
Un taxista amigo (Carlos Alvarado) lo transporta desde Rocafuerte a Portoviejo, un trayecto que sale media hora antes para llegar a tiempo. "Mis hijas hicieron contacto con un vehículo, un taxi que me lleve y me traiga", menciona, agradecido por esas hijas que, desde Nueva York o Ecuador, intentan ayudar. Mendoza padre de siete hijos -Jeniffer, Lilibeth, Minibeth, Fiorella, Briscila, Leslie y Víctor-, valora su presencia más que el dinero.
"Tengo siete hijos, y ellos están pendientes de mí... Lo importante es que están al lado de su padre", afirma con orgullo paternal, aunque reconoce que la economía familiar no da para más. Su hijo Víctor, quien jugó en Barcelona hasta 2024, es un eco de su legado futbolístico.
Mendoza, campeón con Barcelona SC en seis ocasiones gloriosas -1985, 1987, 1989, 1991, 1995 y 1997-, evoca esos días de triunfo con nostalgia. Fue el guardián inquebrantable que levantó copas y emocionó a la hinchada amarilla. También brilló en Liga de Portoviejo, Aucas, Audaz Octubrino y la selección ecuatoriana.
Actualidad de Espartaco
Pero hoy, su realidad es cruda: no tiene televisor en casa, así que se enteró por su hermano Fernando de la victoria de Barcelona ante Argentinos Juniors en la Copa Libertadores, vía penales tras un empate 1-1. "Mi hermano me decía que había ganado Barcelona. Le digo, ¿te diste cuenta que yo te dije? No se juegan los otros 90 minutos. Por eso Barcelona es ídolo, porque ese se levanta de la ceniza", compara, viendo en el club un paralelismo con su propia resurrección. "Así voy a resurgir, ya estoy resurgiendo de a poquito".
La hinchada que lo idolatró en el pasado, es ahora su esperanza. "Que me ayuden con lo que ellos crean conveniente... Claro que la parte económica es lo importante para mí, ayúdenme, que mi tratamiento es caro, y la verdad quiero mejorar, quiero salvarme para estar de nuevo ahí, por lo menos en las canchas", suplica.
Este sábado, pese a todo, asistirá a un partido de exglorias en el estadio 30 de Septiembre de Colón. "Yo a las 5 de la mañana tengo diálisis, y a las 10 de la mañana ya termino y me voy para Colón", planea con determinación, mostrando que el espíritu guerrero no se apaga.
Respaldo de excompañeros
Sus excompañeros no lo han abandonado. Claudio "Pulgarcito" Alcívar, José Gavica, Jimmy Montanero, Freddy Bravo y José Francisco Cevallos, entre otros, se han unido para gestionarle ayuda médica y social. "Estamos haciendo las gestiones para que Víctor Mendoza tenga una mejor asistencia en la salud y social", declara Alcívar, recordando los días de camaradería en el campo.
A Liga de Portoviejo, su otro amor, Mendoza le envía un mensaje de aliento: "Vamos para adelante, Liga de Portoviejo, dale Liga, que tú puedes... Tiene una gran presidenta (Mónica Zamora), es mujer, pero con la falda bien puesta".
Principal deseo de Víctor Mendoza
El deseo de Espartaco Mendoza es simple y profundo: "Mi deseo, recuperarme al 200%, estar en una nueva etapa... Yo creo que todavía hay tiempo para poderse, dice uno, enseñarle a la gente, a los niños, a los adolescentes, ¿y por qué no a los viejitos también?".
En su voz resuena la fe inquebrantable. "Estoy pasando por un mal momento de salud, pero tengo fe que de a poco me voy recuperando con el apoyo de todos... Ahí vamos, vamos para adelante. Entonces, aquí Espartaco para el rato".
Quienes deseen ayudar a Víctor 'Espartaco' Mendoza pueden comunicarse al siguiente número: 098-692-8581.