Una bebé de 20 meses murió tras permanecer durante varias horas en el interior de un vehículo estacionado en la localidad de Schondorf, cerca de Stuttgart, Alemania.
Su deceso se habría dado a causa de un golpe de calor derivado de las altas temperaturas extremas a las que estuvo expuesta, en soledad.
Mujer olvidó a su bebé y fue a trabajar
De acuerdo con la información oficial, la madre de la menor, una mujer de 44 años, olvidó dejarla en la guardería antes de iniciar su jornada laboral.
Sin percatarse de que la bebé continuaba en el asiento trasero del automóvil, la ciudadana prosiguió con su rutina de trabajo.
Al culminar sus actividades y retornar al parqueadero, descubrió que la infante se encontraba inconsciente. Pese a que dio aviso a las autoridades, nada se pudo hacer por la vida de la niña.
"Los paramédicos y los equipos de rescate actuaron de inmediato, pero la menor fue declarada muerta en el lugar", señalaron las autoridades alemanas en el reporte inicial del suceso.
Investigaciones y condiciones climáticas
La Policía y la Fiscalía de esa jurisdicción de Alemania asumieron de forma conjunta las indagaciones para determinar la causa exacta del deceso.
Las primeras pericias apuntan de forma directa a una falla orgánica generalizada por insolación térmica.
Previo al acontecimiento, los servicios de meteorología de la zona habían emitido advertencias respecto a una ola de calor extremo.
Al momento no se ha detallado si la madre enfrentará cargos judiciales por el trágico suceso.
El peligro del calor extremo
Estudios provistos por la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil (AESVI) detallan que solo se requieren 30 minutos para que la temperatura interna de un coche se duplique respecto al exterior, ascendiendo con facilidad de los 27 a los 50 grados centígrados.
Esta clase de entornos cerrados genera una acumulación térmica acelerada que resulta letal, en especial durante los meses de verano cuando los termómetros externos superan con regularidad los 40 grados centígrados en diversos puntos de la geografía europea.
Informes médicos europeos recalcan que los niños y los lactantes constituyen los grupos poblacionales con mayor índice de vulnerabilidad frente a las elevadas temperaturas. Esto obedece a que el sistema de autorregulación corporal en los bebés es inmaduro, impidiendo que el organismo compense el calor extremo exterior.