La construcción de la vía Angamarca-El Corazón, en Cotopaxi, se suspendió por orden judicial tras una acción de protección presentada por ambientalistas. La decisión busca proteger al sapo jambato, especie endémica y en peligro crítico de extinción, cuyo único hábitat conocido en la actualidad está en la microcuenca del río Guambaine.

Suspensión de vía por sapo jambato en Cotopaxi 

Una jueza de Riobamba aceptó la acción de protección contra el Ministerio de Ambiente y Energía. La magistrada ordenó suspender temporalmente la obra vial. La carretera conecta Angamarca con El Corazón y proyecta enlazar con Ambato, en Tungurahua. Las Prefecturas de Cotopaxi y Tungurahua impulsan la construcción desde hace varios años.

María del Carmen Vizcaíno, presidenta de Alianza Jambato, confirmó la decisión judicial. "Su construcción fue suspendida por orden judicial", afirmó. Vizcaíno explicó que la obra amenaza el único hábitat del jambato. Señaló que el Ministerio debía supervisar el cumplimiento ambiental. Según la organización, ese control no ocurrió.

El trazado pasa cerca del río Guambaine, allí se reproduce el anfibio. La intervención podría alterar el ciclo de vida completo del jambato. "Los renacuajos se desarrollan en este río y si es que impactamos este recurso vamos a impactar también la supervivencia", explicó la bióloga. Agregó que la especie tiene fase acuática y terrestre.

Cotopaxi divide a autoridades y pobladores

La prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, rechazó la suspensión. En entrevista con Radio Cotopaxi aseguró que ejecutará la obra.

"Voy a hacer la vía cueste lo que me cueste", declaró. Sostuvo que es un pedido histórico de Angamarca. Añadió que declarará a Angamarca y Shuyo como santuario del jambato. "La jueza tendrá que ir a buscar los jambatos", expresó.

Tibán pidió a la comunidad realizar una minga para ubicar ejemplares del sapo. "Que busque con lupa si los encuentra y los lleven a su hábitat", dijo. La prefecta también indicó que la obra tiene autorización ambiental desde 2019. Aseguró que ese permiso fue emitido antes de su gestión.

Tungurahua, Cotopaxi y Manabí

El proyecto beneficiaría directamente a 5.249 habitantes de Angamarca. También impactaría a comunidades como Guambaine y Mocata y a muchas personas indirectamente, porque según las autoridades de Tungurahua y Cotopaxi la vía fortalecerá el comercio agrícola y la movilidad triprovincial, porque facilitará y acortará la conexión con Manabí.

El tramo específico Angamarca-El Corazón-Shuyo-Guambaine tiene 18 kilómetros de proyecto en total, de los cuales se han ejecutado 15 kilómetros y restan aproximadamente 3, informó La Gaceta, mientras que El Heraldo asegura que la ruta completa Ambato-Pasa-Angamarca-El Corazón tiene una longitud total de 105 kilómetros, de los cuales los primeros 42 están ya asfaltados.

El costo de la obra sería de 5 millones de dólares, solventados por las prefecturas de Cotopaxi y Tungurahua.

Justicia pone el foco una especie única

El jambato (Atelopus ignescens) es endémico de Ecuador. Desapareció a fines de la década de 1980. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo declaró extinto en 2004. Sin embargo, científicos lo redescubrieron en el 2016 en Angamarca.

Hoy solo existe una población silvestre conocida y las estimaciones recientes hablan de menos de 400 individuos o ejemplares, pero las estimaciones poblacionales de anfibios en estado crítico son muy variables y metodológicamente difíciles de establecer.

El jambato mide entre 38 y 43 milímetros. Su dorso es negro azabache. Su vientre es naranja brillante o rojo intenso. Tiene cuerpo rechoncho y extremidades cortas. Su piel es rugosa y verrugosa. Secreta toxinas como mecanismo de defensa.

Una especie vulnerable y en peligro

El jambato habita páramos y riachuelos entre 2.800 y 4.200 metros de altitud, aunque también hay fuentes especializadas que ubican el hábitat histórico entre 3.000 y 4.500 metros. Es diurno y se alimenta de insectos pequeños. Sus renacuajos viven en agua corriente y la especie es muy vulnerable al hongo quítrido y al cambio climático.

También enfrenta amenazas por agroquímicos y especies invasoras. La destrucción de hábitat agrava su situación por lo que ambientalistas lo consideran símbolo de conservación.  

La suspensión de la vía por el sapo jambato en Cotopaxi abre un debate complejo. Por un lado, miles esperan mejor conectividad. Por otro, científicos alertan sobre una pérdida irreversible.

Antecedentes jurídicos sobre este tema

La decisión judicial para muchos puede ser insólita, pero no es un hecho aislado. Ecuador fue el primer país del mundo en reconocer derechos a la naturaleza en su Constitución, en 2008. El artículo 73 del texto redactado en Montecristi, Manabí, obliga al Estado a aplicar medidas de precaución frente a actividades que puedan conducir a la extinción de especies o la alteración de ecosistemas.

Desde entonces, el país acumula más de 70 casos judiciales bajo ese marco, la mayoría resueltos a favor de la naturaleza.

Los precedentes más cercanos al caso del jambato son el del río Vilcabamba, en 2011, donde una obra vial fue detenida para proteger un ecosistema acuático, y el del bosque Los Cedros, en 2021, donde la Corte Constitucional estableció que las especies amenazadas son titulares de derechos constitucionales exigibles. Esa jurisprudencia convierte los principios ecológicos en deberes concretos del Estado, y es el mismo fundamento legal que respalda la suspensión de la vía Angamarca-El Corazón.