Con el inicio de clases en la Costa ecuatoriana, la organización de la alimentación diaria cobra mayor relevancia y, en ese contexto, el pediatra Jeiner Alvarado advierte que los hábitos influyen directamente en la aparición de molestias digestivas en los niños. El especialista explicó, en entrevista con Manavisión Plus, que el dolor abdominal es una de las principales causas de consulta y requiere una evaluación precisa según su evolución.

Indicó que este tipo de dolor puede ser agudo o crónico. En el caso agudo, aparece en pocas horas y puede estar acompañado de fiebre, náuseas o vómitos, lo que obliga a descartar causas quirúrgicas como apendicitis, pancreatitis o inflamación de la vesícula. Estas condiciones, señaló, deben tratarse de forma inmediata, ya que pueden requerir hospitalización o intervención médica.

En cambio, cuando el dolor se prolonga por más de dos meses y se presenta de forma recurrente durante la semana, se considera crónico. En estos casos, explicó que la mayoría de los cuadros están relacionados con factores funcionales del sistema digestivo, principalmente asociados a una alimentación inadecuada, con exceso de azúcares, harinas y baja ingesta de fibra.

Alimentación y efectos en el sistema digestivo

Alvarado explicó que uno de los principales problemas detectados en consulta es el consumo excesivo de dulces y productos ultraprocesados, que altera la microbiota intestinal. Señaló que estas alteraciones afectan las bacterias beneficiosas del intestino y generan síntomas como distensión abdominal, acumulación de gases, náuseas, vómitos y reflujo.

También indicó que este tipo de alimentación influye directamente en el apetito, ya que los niños que consumen frecuentemente golosinas tienden a rechazar alimentos más completos. Esto, explicó, genera un desequilibrio nutricional que impacta en su crecimiento y desarrollo.

Añadió que, aunque la mayoría de los casos están relacionados con hábitos alimenticios, existe un porcentaje menor en el que la falta de apetito puede estar asociada a enfermedades digestivas u hormonales. Entre ellas mencionó el hipotiroidismo, la enfermedad celíaca o intolerancias alimentarias, que deben descartarse cuando no hay ganancia de peso o crecimiento adecuado.

Hábitos cotidianos y alimentación diaria

El pediatra señaló que obligar a un niño a comer no es una medida adecuada, ya que puede generar rechazo sin resolver el problema. En su lugar, recomendó ofrecer nuevamente los alimentos después de un intervalo de tiempo y mantener una dieta equilibrada que incluya verduras y frutas de manera constante.

Advirtió además que el consumo excesivo de lácteos, harinas y carbohidratos puede favorecer el estreñimiento y otras molestias digestivas. Explicó que, aunque estos alimentos pueden formar parte de la dieta, su consumo sin control altera el funcionamiento del sistema digestivo.

En cuanto a las deposiciones, indicó que los niños deben evacuar todos los días, sin dolor ni esfuerzo. Señaló que no es normal hacerlo cada dos días o con dificultad, ya que esto puede ser una señal de hábitos inadecuados o de una condición que requiere evaluación médica.

Loncheras escolares y riesgos a largo plazo

El especialista también se refirió al contenido de las loncheras escolares, donde es común encontrar productos ultraprocesados como galletas, bebidas azucaradas o frituras. Explicó que estos alimentos contienen altos niveles de azúcar, colorantes y conservantes que afectan el intestino y pueden generar molestias digestivas con el tiempo.

Indicó que, aunque los efectos no siempre son inmediatos, a largo plazo pueden aparecer síntomas como dolor abdominal, gases o estreñimiento, que incluso limitan la actividad física de los niños.

Como alternativa, el pediatra recomendó incluir proteínas como huevo, una fruta diaria y preparaciones que integren verduras. También mencionó que el yogur puede ser una opción en cantidades moderadas, debido a su aporte de probióticos que favorecen la salud intestinal.

Evaluación médica y prevención

El especialista señaló que existen señales de alerta que deben ser atendidas de forma inmediata, como dolor abdominal persistente por más de dos meses, despertares nocturnos por dolor, diarreas con sangre o moco, vómitos frecuentes o falta de crecimiento. Estas condiciones pueden estar relacionadas con enfermedades digestivas que requieren diagnóstico oportuno.

Asimismo, enfatizó la importancia de evitar la automedicación, ya que puede ocultar síntomas y retrasar el tratamiento adecuado. También advirtió sobre el uso de remedios caseros, como infusiones, debido a sus posibles efectos adversos en los niños.

En cuanto a la desparasitación, explicó que actualmente no se realiza de manera rutinaria, sino que debe basarse en exámenes de heces para identificar el tipo de parásito y definir el tratamiento correcto.

Nutrición, actividad física y control

El pediatra manifestó que la mala alimentación también está relacionada con el aumento de casos de sobrepeso y obesidad infantil, condición que puede generar complicaciones como hígado graso. Señaló que esta enfermedad puede avanzar sin síntomas y afectar progresivamente la salud del niño.

Indicó que, en su experiencia, muchos pacientes mejoran al reducir el consumo de dulces y alimentos procesados, y al incorporar hábitos más saludables. También recomendó fomentar la actividad física diaria, con al menos 30 minutos de ejercicio, como parte fundamental del cuidado de la salud.

Finalmente, destacó que los controles médicos periódicos permiten evaluar el crecimiento, detectar posibles alteraciones y prevenir enfermedades. Señaló que acudir a consulta no solo debe hacerse cuando hay síntomas, sino también como parte del seguimiento del desarrollo infantil.