Un episodio inusual se registró esta semana durante un viaje en Uber, cuando una mujer que portaba una máscara de cerda y manifestó identificarse como "therian cerdita" se negó a abonar el costo del servicio al llegar a destino. Según el conductor, la pasajera argumentó que, al identificarse como animal, "los animales no manejan dinero". El caso fue reportado a la plataforma para su revisión, aunque no se reveló el lugar donde se dio.
El viaje y el argumento de la pasajera
De acuerdo con el relato del conductor, el trayecto se desarrolló con normalidad y sin incidentes. No se registraron conflictos durante el recorrido hasta el momento del pago.
Al finalizar el viaje, la pasajera indicó que no abonaría el servicio. Según el chofer, explicó que se identificaba como therian cerdita, término utilizado por algunas personas que expresan una identificación personal o simbólica con un animal.
"No hubo problemas durante el trayecto, pero cuando llegamos al destino me dijo que no podía pagar porque se identificaba como animal y que los animales no usan dinero", señaló el conductor al describir lo ocurrido.
Reporte a la plataforma
Ante la negativa, el conductor intentó explicarle que, independientemente de su identidad personal o expresión simbólica, el servicio debía abonarse conforme a las condiciones aceptadas al utilizar la aplicación.
El intercambio fue verbal y no pasó a mayores. Posteriormente, el conductor reportó el incidente a Uber para que la empresa intervenga de acuerdo con sus políticas internas.
Desde la compañía recordaron que todos los pasajeros deben cumplir con las condiciones de uso del servicio, incluyendo el pago correspondiente por cada viaje completado.
Debate en redes sociales por el fenómeno Therian
El caso se viralizó rápidamente en redes sociales, donde generó debate sobre el cumplimiento de normas en plataformas digitales y las responsabilidades contractuales de los usuarios.
Hasta el momento no se han informado sanciones públicas ni medidas específicas adoptadas por la empresa en este caso. El hecho no dejó consecuencias mayores, aunque se convirtió en una anécdota que generó amplia conversación en entornos digitales.