Ota Benga, un hombre batwa de aproximadamente 23 años (nacido en 1883 en el Congo), fue exhibido del 8 al 28 de septiembre de 1906 en la Casa de los Monos del Zoológico del Bronx (Nueva York, EE.UU.). Esto bajo la dirección de William Hornaday, en un acto que pretendía ilustrar la teoría de la evolución de Darwin y promover ideas racistas.
Capturado y vendido como esclavo tras un ataque que mató a su esposa e hijos, fue adquirido por el explorador Samuel Phillips Verner en un mercado esclavista congoleño en 1904, llevado a la Exposición Universal de San Luis y luego retenido en EE.UU. Allí convivió brevemente en una jaula con primates como Dohong (orangután) y chimpancés, atrayendo a decenas de miles de visitantes diarios hasta que protestas de líderes afroamericanos lo liberaron.
Pertenecía al pueblo Batwa
Ota Benga pertenecía al pueblo batwa (o mbuti), comunidades cazadoras-recolectoras de la selva del Congo. En 1903 o 1904, un asalto de la fuerza policial territorial del Estado Libre del Congo (propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica) destruyó su aldea: perdió a su familia y fue capturado y vendido como esclavo.
En marzo de 1904, Samuel Phillips Verner, contratado por la Exposición Universal de San Luis (Missouri), lo compró en un mercado por sal y tela, junto a otros batwa, para exhibirlos como "nativos africanos" en la feria.
Exposición de Ota
En la Exposición de San Luis (1904), que atrajo a más de 19 millones de visitantes, Ota Benga y sus compañeros fueron presentados en un recinto que recreaba una "aldea africana", donde debían realizar actividades cotidianas como cazar o fabricar herramientas.
El propósito explícito era validar el darwinismo social y la supuesta jerarquía racial, describiendo a los batwa como "el eslabón más bajo de la humanidad" para justificar el colonialismo y la segregación.
Regreso a África
Tras la feria, la mayoría regresó a África, pero Ota Benga quedó con Verner. En 1906, sin recursos, llegaron a Nueva York. Inicialmente alojado en el Museo Americano de Historia Natural para estudios antropométricos (mediciones de cráneo, dientes afilados —práctica cultural batwa— y extremidades), pasó luego al Bronx Zoo.
El director William Hornaday lo colocó en la Casa de los Monos del 8 al 28 de septiembre de 1906, con un cartel que indicaba: "Edad: 23 años. Altura: 4 pies 11 pulgadas (150 cm). Peso: 103 libras. Traído del río Kasai, Estado Libre del Congo, por el Dr. Samuel P., Verner. Exhibido cada tarde durante septiembre".Benga vestía taparrabos, portaba arco y flechas, y compartía espacio con un orangután y otros primates.
El piso tenía huesos para sugerir canibalismo. Decenas de miles visitaban diariamente; periódicos como el New York Times publicaron crónicas sensacionalistas. Benga podía caminar por los terrenos fuera de horario de exhibición, pero no recibía pago.
Protestas y liberación
La exhibición provocó indignación inmediata en la comunidad afroamericana. El reverendo James H. Gordon, líder de iglesias negras, denunció el trato inhumano y organizó protestas. Gordon argumentó que degradaba la dignidad humana y exigió su cese. Tras tres semanas de presión pública, el zoológico lo retiró el 28 de septiembre de 1906.
Ota se mudó a Lynchburg, Virginia, donde trabajó en una fábrica de tabaco y vivió con familias locales. A pesar de esfuerzos por adaptarse, sufrió profundo desarraigo, aislamiento y depresión por la pérdida de su hogar y cultura.
El 20 de marzo de 1916, a los 32 o 33 años, Ota Benga se suicidó disparándose en el corazón en un bosque cercano. Sus restos fueron enterrados en una tumba sin nombre en Lynchburg; la noticia pasó desapercibida en la prensa nacional.