Lo que para millones de aficionados al fútbol es apenas un sueño, para María del Jesús Pinargote Zambrano se convirtió en una realidad que la acompañó durante gran parte de su vida. Ella puede ir a cada Mundial de fútbol sin pagar un dólar, pero este año no podrá viajar por complicaciones en su salud.
La manabita oriunda de la parroquia Canuto, en el cantón Chone, Manabí, tuvo el privilegio de asistir a siete Copas del Mundo con todos los gastos cubiertos, gracias a un premio que obtuvo en 1998 y que le otorgó viajes de por vida a los mundiales de fútbol.
Un cupón que cambió su historia
La historia comenzó hace casi tres décadas, cuando María del Jesús participó en una promoción comercial depositando un cupón junto a una tapa de botella de la marca Coca Cola. Sin imaginarlo, aquella sencilla acción cambiaría para siempre su destino y la convertiría en una de las pocas personas en Latinoamérica en ganar un premio de estas características.
Al recibir la noticia, la incredulidad fue la primera reacción, convencida de que podía tratarse de una equivocación, pidió a su esposo que verificara la información. Tras confirmar que el premio era real, la familia celebró con emoción la oportunidad de emprender una aventura que la llevaría a recorrer distintos continentes siguiendo la máxima fiesta del fútbol mundial.
Siete mundiales en su memoria
Su primera experiencia fue en Francia 1998, luego llegaron los mundiales de Japón-Corea 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
Cada viaje representó una oportunidad para conocer nuevas culturas, visitar lugares emblemáticos y, sobre todo, sentir el orgullo de ver ondear la bandera ecuatoriana en escenarios internacionales.
María del Jesús nunca había viajado en avión ni había salido del Ecuador antes de ganar el premio, contó años atrás a El Diario en una entrevista. Sin embargo, con el paso de los años convirtió cada Mundial en una experiencia inolvidable.
Una experiencia familiar
Durante sus recorridos no estuvo sola, en los primeros torneos fue acompañada por su esposo, quien años después falleció. Posteriormente compartió la experiencia con varios familiares, entre ellos una prima, su cuñada Mercedes Pinargote y otros seres queridos que tuvieron la oportunidad de vivir junto a ella la emoción de un Mundial.
Más allá de los partidos, uno de los recuerdos que más atesora es la presencia de la bandera ecuatoriana en países tan lejanos y diferentes. Para ella, cada encuentro deportivo fue una ocasión para representar con orgullo sus raíces manabitas y ecuatorianas.
Una historia ligada al fútbol
De haber mantenido la tradición, el Mundial de 2026 habría significado su octava participación consecutiva en una Copa del Mundo, sin embargo, el paso de los años y algunas complicaciones de salud la llevaron a tomar la difícil decisión de desistir de este beneficio que durante más de dos décadas le permitió recorrer el planeta gracias al fútbol.
Aunque esta vez no estará en las gradas alentando desde los estadios, su historia permanece como una de las más singulares y emotivas ligadas al deporte.
Desde Canuto para el mundo, María del Jesús Pinargote Zambrano demostró que los sueños más extraordinarios pueden comenzar con un simple cupón y una ilusión. El periodista chonense Juan Bosco Zambrano, señala que la mujer traía recuerdos a sus amistades en cada viaje, ya sea una agenda, un llavero, un esfuerzo, o cualquier otro detalle que identificaba el país donde ella había llegado.