Este viernes, 24 de abril de 2026, la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, confirmó públicamente su renuncia al cargo que ostenta, una decisión que se hará efectiva a partir del próximo mes. Durante un evento oficial de la institución provincial, la funcionaria explicó que su salida anticipada de la administración responde estrictamente a motivos personales y familiares, buscando poner fin a las especulaciones generadas en los últimos días sobre su futuro político.
Marcela Aguiñaga fue clara al detallar que el proceso de su salida fue consensuado en su círculo íntimo. "Yo tomé una decisión de índole familiar, fue discutida al interno de mi familia, ya es una decisión tomada. Tomaré un espacio para descansar, recuperar la salud de los míos, y luego veamos qué dice el tiempo", afirmó Aguiñaga. De esta manera, justificó su separación de la vida pública activa para priorizar el bienestar de su entorno más cercano.
Desmentido de presiones políticas y relevo institucional
Ante los cuestionamientos de la prensa sobre un posible acuerdo para entregar la Prefectura al Gobierno Nacional, la funcionaria rechazó categóricamente esos señalamientos. "No ha existido ningún tipo de presión, son decisiones particulares", aseveró de forma contundente. Asimismo, lamentó la polarización existente al señalar que "es una pena que no se entienda que se puede gobernar teniendo diferencias políticas", defendiendo la autonomía con la que, según ella, manejó la institución.
El vacío de poder dejado por su salida será llenado de acuerdo con la línea sucesoria establecida por la ley. El actual viceprefecto, Carlos Encalada, será el encargado de asumir la titularidad de la Prefectura del Guayas de forma definitiva el próximo 14 de mayo de 2026. Encalada tomará las riendas del gobierno provincial en un momento crítico, teniendo que garantizar la continuidad de los servicios y proyectos en marcha en menos de un mes.
Retos climáticos y balance de gestión provincial
El cambio de mando se producirá frente a un panorama de alta exigencia climática y logística. La prefecta saliente advirtió que la provincia mantiene un ritmo constante de trabajo, pero deberá enfrentar de manera inminente un nuevo fenómeno de El Niño. "La provincia no para y tiene gran planificación. Es un año de grandes desafíos, hay que tener listos los planes de contingencia; ya le tocará a las nuevas autoridades prepararse para eso", manifestó, marcando la hoja de ruta para la gestión entrante.
Aprovechando la intervención, Marcela Aguiñaga realizó un breve balance sobre el trabajo ejecutado durante su periodo al frente de la entidad. Afirmó que su administración priorizó las necesidades ciudadanas sobre las banderas ideológicas. "Trabajé desde el día uno con la camiseta de mi provincia (...) hicimos obras para todos, más allá de su tienda política. Lo importante es que el Guayas siga adelante y baje los indicadores de violencia", expresó.
Distanciamiento político en el escenario local
El cierre de sus declaraciones estuvo marcado por un evidente distanciamiento de la estructura partidista a la que pertenecía. Al ser consultada sobre la decisión del expresidente Rafael Correa de desvincular del movimiento Revolución Ciudadana a los alcaldes que respaldaron la candidatura de Carlos Encalada para la Viceprefectura, la funcionaria prefirió no ahondar en la polémica y mantener una postura al margen del conflicto interno.
"No tengo nada que opinar del señor Correa", sentenció. Con esta declaración, Marcela Aguiñaga da un paso al costado en el escenario de disputas políticas locales, dejando a la Prefectura del Guayas a las puertas de una transición administrativa liderada por Encalada, quien deberá asumir los desafíos climáticos, de seguridad e infraestructura que demanda la provincia.