La acumulación de desechos domiciliarios ha forzado a los ciudadanos de varios sectores de Manta a tomar medidas extremas y costosas para mantener la salubridad en sus entornos. Con la recolección municipal suspendida, familias y comunidades organizadas han recurrido a vehículos particulares, camionetas contratadas y servicios informales para trasladar la basura al vertedero, en un esfuerzo por mitigar la crisis sanitaria que vive la ciudad.

En varias ciudadelas y urbanizaciones, la autogestión se ha convertido en la única solución. En sectores con alta densidad poblacional o accesos controlados, los administradores han tenido que asumir el gasto con recursos propios o colectivos.

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Punto de acopio en el Nuevo Tarqui. - El Diario

La autogestión de barrios y ciudadelas

En Villa María Colonial, donde residen 145 familias, la administración ha tenido que evacuar la basura en dos ocasiones desde que se inició la emergencia sanitaria. Daniel Palma, presidente del sector, explicó que la operación se realiza con una camioneta contratada que cobra $25 por viaje. Palma indicó que volverán a realizar esta tarea este miércoles o jueves, dado que los carros recolectores del plan de contingencia no han pasado por el área en los últimos tres días. El costo es cubierto por la administración con recursos provenientes de la alícuota que pagan los vecinos, señaló.

Una situación similar se vive en la ciudadela Manta Azul, donde los vecinos han optado por pagar $30 para que se boten los desechos directamente en el vertedero municipal.

Esta necesidad de autogestión evidencia el impacto directo de la crisis en el bolsillo de los manteses, quienes ya pagan impuestos por un servicio que no se está recibiendo.

La economía de la crisis: Recolectores informales

El ciudadano Ignacio Alcívar, de la calle 319 en la parroquia Eloy Alfaro, cuestionó la situación. "También uno paga sus impuestos. ¿Qué es lo que hacen con el dinero, el municipio, la alcaldesa? Solamente cuando tienen intereses vienen a buscarnos. Pero cuando uno los requieren como ahora  no vienen", se quejó.

La prolongada paralización del servicio, que en algunos sectores se extiende por 8 a 10 días, ha dado lugar a una economía informal de recolección de desechos. Alcívar comentó que hay "chicos que se dedican a recoger la basura" y los vecinos les pagan "un dólar por las fundas de basura grandes para que ellos las puedan botar" en el vertedero.

Estos jóvenes utilizan triciclos o "camionetas de uso personal" para evitar la proliferación de la "montaña de basura" que se observa, por ejemplo, atrás de la guardería de la zona. La acción de los jóvenes proporciona una fuente de trabajo en medio del desempleo, según Alcívar.

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Con medios propios, vecinos y escuelas se unen para deshacerse de los desechos domiciliarios. - El Diario

La UE Teresa de Calcuta se une a la limpieza

Una de las acciones de solidaridad más visibles la tarde del lunes fue la emprendida por la Unidad Educativa (UE) Teresa de Calcuta. Preocupados por el bienestar de la comunidad y la inminente cercanía del inicio de clases, el personal del plantel realizó una recolección voluntaria en el entorno de la unidad.

Michael Joel Cantos, quien dirigió la iniciativa, detalló que se realizó una recolección alrededor de dos cuadras a la redonda de la institución, la misma que está ubicada en la avenida 221 del barrio San Antonio. Para la labor, contaron con la ayuda del personal de limpieza y mantenimiento del plantel, una camioneta y un remolque grande que se usa para desfiles del plantel, el cual fue adecuado para llevar los desechos.

Cantos mencionó que, si bien la recolección fue solo un día lo hicieron durante cuatro viajes hasta el vertedero. El personal está dispuesto a continuar con la iniciativa si la emergencia persiste, asegurando que fue un esfuerzo realizado "sin ningún interés, simplemente era por el bienestar de la ciudadanía".

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Av. 14 y calle 4 del barrio La Ensenadita, donde dos obreros recogían desechos la mañana de este martes 28 de abril. - El Diario

Recolección sin medidas de seguridad

A pesar de que el Municipio de Manta activó un plan de contingencia con carros extras para paliar la crisis, un recorrido realizado esta mañana evidenció las precarias condiciones en las que trabajan los obreros encargados de esta labor.

En la avenida 103 frente al dispensario del IESS en Los Esteros, se observó a empleados del IESS ayudando a lanzar la basura a una volqueta que recogía desechos, mientras que una empleada de la LOSEP, con mascarilla, supervisaba el trabajo desde la cabina del carro,  uno de los vehículos extras de la contingencia.

En la avenida 14 y calle 4, del barrio La Ensenadita, dos obreros improvisados realizaban su trabajo sin guantes e incluso la basura esparcida en la calle la acumulaban con los pies, sin un rastrillo para facilitar la labor. Ellos también lanzaban los desechos al balde de una volqueta, mientras que una tela vieja que hallaron en la misma basura fue improvisada como medio para sostener y arrojar al vehículo el resto de desechos que estaban sobre la vereda. 

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Empleados del dispensario del IESS ayudaban a recoger desechos a los obreros que pasaron por el lugar. - El Diario

Doce días de la crisis sanitaria

La emergencia sanitaria que vive Manta se origina en la paralización indefinida de los obreros municipales encargados de la recolección de basura, quienes protestan por el incumplimiento en el pago de sus sueldos de febrero y marzo.

Esta medida de brazos caídos ha provocado que la ciudad, que genera unas 350 toneladas diarias de desechos, haya visto mermada su capacidad de recolección, dejando calles enteras cubiertas de residuos por más de una semana. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional intervino y resolvió ordenar la recolección inmediata debido al riesgo directo para la salud pública, alertando sobre la proliferación de vectores de enfermedades como el dengue, la leptospirosis y el aumento de riesgos respiratorios por la descomposición de la basura. 

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Basura en media calle de la 310 y avenida 218, barrio San Antonio. - El Diario

Ítalo Hernández, secretario alterno del Sindicato de Obreros, manifestó que la medida se levantará siempre y cuando el municipio cancele los sueldos de febrero y marzo. Según el dirigente, el municipio necesitaría cerca de un millón 400 mil dólares solo para cancelar los sueldos de febrero y marzo  a los obreros amparados bajo el Código, de los cuales solo 840 están sindicalizados, aclaró Hernández.