Ante la ola de calor y el aumento sostenido de la radiación solar en los últimos días, el cuidado de la piel se ha vuelto una necesidad urgente en Ecuador, según explicó la dermatóloga Verónica Solís en entrevista con Manavisión Plus. La especialista señaló que estas condiciones climáticas no solo afectan el confort térmico de la población, sino que también representan un riesgo directo para la salud de la piel, especialmente cuando no se adoptan medidas preventivas.

De acuerdo con la dermatóloga, varias ciudades del país han experimentado temperaturas que superan los 33 y 34 grados centígrados, acompañadas de índices de radiación ultravioleta que alcanzan niveles considerados muy altos e incluso extremos. Esta combinación incrementa de manera significativa la probabilidad de sufrir quemaduras solares en periodos cortos de exposición, además de acelerar procesos como el envejecimiento prematuro de la piel, caracterizado por la aparición de arrugas, manchas y pérdida de elasticidad.

La experta también explicó que los efectos de la radiación solar no siempre son inmediatos, ya que en muchos casos se acumulan con el tiempo. Esto significa que exposiciones repetidas sin protección adecuada pueden derivar en daños más complejos, incluyendo alteraciones celulares que incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de piel. En este contexto, insistió en la necesidad de generar conciencia sobre la importancia de adoptar hábitos de protección desde edades tempranas.

Radiación solar y riesgos inmediatos

Solís profundizó en los efectos inmediatos que puede provocar la radiación ultravioleta en la piel, señalando que la exposición directa durante las horas de mayor intensidad solar puede generar enrojecimiento, ardor e inflamación en cuestión de minutos. Estos síntomas, que muchas veces son subestimados, representan una respuesta del organismo ante el daño celular provocado por la radiación.

Asimismo, indicó que existen grupos poblacionales que presentan mayor vulnerabilidad frente a estas condiciones, entre ellos los niños, adultos mayores y personas con enfermedades cutáneas preexistentes. En estos casos, una exposición prolongada sin protección puede desencadenar cuadros más severos, como ampollas, infecciones secundarias o reacciones alérgicas que requieren atención médica especializada.

Otro aspecto relevante que destacó es la falsa percepción de seguridad durante días nublados o con menor sensación térmica. La dermatóloga explicó que una gran parte de la radiación ultravioleta logra atravesar las nubes, lo que mantiene el riesgo activo incluso cuando el sol no es visible de forma directa, aumentando la probabilidad de daño cutáneo sin que las personas lo perciban.

Medidas clave de protección diaria

Frente a este escenario, la especialista enfatizó la necesidad de incorporar medidas de prevención en la rutina diaria, destacando el uso de protector solar como una de las herramientas más efectivas dentro del cuidado de la piel. Recomendó utilizar productos con factor de protección solar superior a 30 y reaplicarlos cada dos horas, especialmente en actividades al aire libre o durante exposiciones prolongadas.

Además, subrayó la importancia de complementar el uso de protector solar con barreras físicas, como ropa de manga larga, sombreros de ala ancha y gafas con filtro ultravioleta. Estas medidas, según explicó, contribuyen a reducir de manera significativa la cantidad de radiación que entra en contacto directo con la piel, disminuyendo el riesgo de daño.

La hidratación también fue señalada como un factor fundamental, ya que las altas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos y afectan la capacidad de la piel para mantenerse saludable. Mantener un consumo adecuado de agua permite conservar la elasticidad cutánea y fortalecer su función protectora frente a agentes externos.

Incremento de consultas dermatológicas

En relación con el impacto actual de estas condiciones climáticas, Solís informó que se ha evidenciado un aumento considerable en las consultas dermatológicas en las últimas semanas. Los casos más frecuentes están relacionados con quemaduras solares, aparición de manchas oscuras y brotes de acné asociados al exceso de calor y sudoración.

La especialista explicó que este incremento también responde a la falta de información o a la adopción de prácticas inadecuadas por parte de la población. Muchas personas no utilizan protector solar de forma correcta o lo aplican solo una vez al día, lo que reduce su efectividad y deja la piel expuesta a los efectos nocivos de la radiación.

Asimismo, mencionó que el uso de ciertos productos cosméticos durante periodos de calor intenso puede generar reacciones adversas, como irritación o acumulación de grasa en la piel.

Importancia de la prevención a largo plazo

La dermatóloga insistió en que el cuidado de la piel debe asumirse como una práctica constante y no únicamente como una respuesta a situaciones climáticas extremas. La exposición acumulativa al sol sin protección puede generar daños progresivos que, con el tiempo, se manifiestan en diferentes afecciones dermatológicas.

Entre las consecuencias más comunes se encuentran el envejecimiento prematuro, caracterizado por arrugas profundas y pérdida de firmeza, así como alteraciones en la pigmentación que pueden afectar la apariencia y la salud de la piel. A esto se suma el riesgo creciente de enfermedades graves como el cáncer cutáneo.

Finalmente, hizo un llamado a la población a informarse y adoptar medidas preventivas de manera responsable, especialmente en el contexto actual de altas temperaturas. Recalcó que el cuidado de la piel es una inversión en salud que permite reducir riesgos y mejorar la calidad de vida a largo plazo.

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