Jacqueline Gaete, presentadora chilena radicada en Ecuador, atraviesa uno de los capítulos más dolorosos de su vida tras la ruptura de su matrimonio con Andrés Garcerant, ocurrida en diciembre de 2025.

Con la distancia que otorga el tiempo, la conductora decidió abrir su corazón en una entrevista con diario Expreso y reveló el impacto que dejó el quiebre de su familia.

Sin reproches: la separación de Jacqueline Gaete

Su matrimonio, contraído en 2019 -justo antes de la pandemia- no logró sostenerse.

Ante eso, Jacqueline Gaete eligió la reflexión por encima del dolor. "La vida nos sorprende de manera inesperada. Siempre hay razones, pero pienso en mis hijos. No quiero que lean comentarios negativos o algo de lo que pueda arrepentirme", señaló la conductora.

Con serenidad, añadió: "Creo que todo pasa por algo. Nadie está obligado a amar a nadie. Lo tomé de la mejor manera".

La presentadora además aclaró que no toma decisiones apresuradas.

Por el bienestar de sus hijos, Benjamín y Martín, mantiene su vida en Ecuador, donde tiene establecido su hogar.

"No es sano para mis hijos alejarlos de su padre. Lo adoran y él los adora. Es un buen padre, presente", subrayó con determinación.

El dolor que transforma a la conductora

Jacqueline Gaete describió con detalle cómo es hoy la relación con el padre de sus hijos: cordial y centrada exclusivamente en los niños. "Tiene las puertas abiertas para ver a sus hijos. Siempre coordinamos tiempos y conversamos solo lo referente a ellos", explicó. El proceso legal, no obstante, aún no concluye. "Aún no hemos firmado los papeles, pero no existen posibilidades de reconciliación. Me han dicho que no deje nada sin resolver", confesó la conductora.

Lo que más marcó a la talento de pantalla fue el derrumbe de la estructura familiar que tanto valoraba. "Me derrumbé cuando se acabó, porque se desarmó algo que yo había construido para toda la vida. Eso es lo que duele", admitió. Ese mismo dolor, en cambio, la llevó a un descubrimiento personal: "Aprendí a valorarme. Descubrí una fuerza que no conocía".

La fe y sus hijos: el ancla de Jacqueline Gaete

El trabajo de crecimiento personal y la espiritualidad marcaron el camino de recuperación de Gaete. "Soy muy aferrada a Dios, le pedí que me sacara de esa situación. Él hace cosas maravillosas en mi vida", aseguró la presentadora con convicción. La fe, en su caso, no opera como refugio pasivo sino como herramienta activa de transformación.

Jacqueline Gaete cerró la entrevista con una reflexión que resume su filosofía ante la adversidad. "Entrar en conflicto es una pelea perdida y amarga la vida. No desperdicio tiempo en rencores, odios o persecuciones. Mis hijos son mi gran motor", concluyó.