Los ambientes laborales con elevados niveles de ruido representan uno de los principales factores de riesgo para la salud auditiva de los hombres. La exposición constante a maquinaria, herramientas eléctricas y otros sonidos intensos puede provocar una pérdida progresiva de la audición que, en muchos casos, solo se detecta cuando ya empieza a afectar la comunicación cotidiana. Así lo explicó Tania Cruzzaty, audioprotesista, durante una entrevista concedida a Manavisión Plus.

La especialista señaló que los hombres suelen estar más expuestos a este problema debido a las actividades que desempeñan con mayor frecuencia. Trabajos en construcción, transporte, industrias, talleres mecánicos, fábricas o labores que implican el uso continuo de equipos eléctricos generan una carga sonora que, con el paso del tiempo, puede ocasionar daños permanentes en el oído interno si no existen medidas de protección adecuadas.

Sin embargo, aclaró que el riesgo no depende únicamente de la profesión. También influye el tiempo que una persona permanece expuesta al ruido y la intensidad del sonido al que está sometida. Permanecer varias horas junto a una máquina que supera los 85 decibeles o utilizar auriculares durante largos periodos con el volumen elevado son situaciones que favorecen el deterioro gradual de la capacidad auditiva.

No solo el trabajo puede afectar la audición

Cruzzaty explicó que las actividades recreativas también pueden convertirse en una fuente importante de exposición sonora. El uso frecuente de auriculares, la asistencia a eventos deportivos con potentes sistemas de sonido, la práctica de deportes con motores y la utilización de herramientas eléctricas durante el tiempo libre incrementan el riesgo cuando estas actividades se realizan de forma repetitiva.

A este panorama se suma un problema frecuente: muchas personas consideran normales las primeras molestias. La presencia de zumbidos, la necesidad de subir constantemente el volumen del televisor o la dificultad para comprender conversaciones en lugares con ruido suelen atribuirse al cansancio o al ambiente, cuando en realidad pueden ser los primeros síntomas de una pérdida auditiva.

La audioprotesista indicó que estos cambios suelen aparecer de manera gradual, por lo que muchas personas se adaptan sin darse cuenta. Con el paso de los meses o los años, la disminución de la audición termina afectando las conversaciones familiares, el desempeño laboral y las relaciones sociales, ya que cada vez resulta más difícil comprender con claridad lo que dicen otras personas.

La protección auditiva debe formar parte de la rutina

Entre las principales recomendaciones, Cruzzaty destacó el uso correcto de protectores auditivos en todos los entornos donde existan altos niveles de ruido. Explicó que estos dispositivos ayudan a disminuir significativamente el impacto sonoro sobre el oído interno, pero recordó que deben mantenerse en buenas condiciones y reemplazarse cuando presenten desgaste para conservar su efectividad.

También insistió en la importancia de realizar descansos auditivos durante la jornada laboral. Alejarse del ruido durante aproximadamente 40 o 45 minutos permite reducir la fatiga del oído y disminuir el estrés provocado por la exposición continua a sonidos intensos, una práctica que resulta especialmente beneficiosa para quienes trabajan varias horas con maquinaria o motores.

Respecto al uso de auriculares, recomendó no superar el 60 % del volumen del dispositivo y evitar utilizarlos durante más de 60 minutos continuos. Aunque muchas personas los emplean para entretenerse o relajarse, mantener niveles elevados de sonido durante periodos prolongados favorece la aparición de lesiones auditivas progresivas.

Los controles permiten detectar el problema a tiempo

La especialista recalcó que los chequeos preventivos representan una de las herramientas más importantes para proteger la salud auditiva. Esperar a que la pérdida de audición sea evidente reduce las posibilidades de actuar oportunamente, mientras que una evaluación temprana permite identificar alteraciones antes de que continúen avanzando.

Cruzzaty señaló que las estadísticas muestran una mayor frecuencia de problemas auditivos en hombres mayores de 40 años. No obstante, aclaró que esto no significa que los jóvenes estén libres de riesgo. Un adolescente de 16 o 18 años que ayuda en un taller, trabaja con herramientas eléctricas o permanece durante varias horas cerca de maquinaria también puede sufrir daños auditivos si no adopta medidas de protección.

Por esa razón recomendó que cualquier persona que presente zumbidos, dificultad para escuchar o sensación de que necesita aumentar constantemente el volumen de dispositivos electrónicos solicite una valoración especializada. En quienes superan los 40 años o permanecen expuestos al ruido de forma habitual, aconsejó realizar controles preventivos cada seis meses.

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