La Unión de Estibadores Navales de Manta, organización conformada por 241 extrabajadores portuarios, mantiene un proceso de reclamación laboral contra varias líneas navieras. El gremio considera que tiene derecho al pago de la jubilación patronal tras haber trabajado durante décadas en el puerto manabita.
Jares Alvia, actual representante del gremio, explicó que el conflicto se originó a inicios de la década de 2000, cuando el proceso de modernización y tercerización del sistema portuario modificó las operaciones en los muelles del país.
Según indicó, en 2002 nuevas operadoras asumieron el servicio de carga y descarga en Manta, dejando fuera a los estibadores que trabajaban directamente para las navieras.
"Con la modernización del Estado nos separaron completamente del trabajo portuario", señaló Alvia. Agregó que situaciones similares ocurrieron en otros puertos ecuatorianos, como Esmeraldas, Puerto Bolívar y Guayaquil.
La organización asegura que sus integrantes provenían de familias vinculadas históricamente al trabajo portuario. Según el dirigente, la Unión de Estibadores Navales se formó en 1939 y, desde entonces, varias generaciones trabajaron para distintas líneas navieras.
Antecedentes de una transición compleja
Antes de la tercerización, el trabajo consistía en movilizar la carga que llegaba al puerto. Cada estibador recibía alrededor de 30 dólares por contenedor descargado. Algunos barcos arribaban con hasta 150 contenedores y las cuadrillas estaban integradas por 17 trabajadores.
Tras la salida de los estibadores, el gremio inició acciones legales contra varias navieras. En 2004, dos empresas alcanzaron acuerdos extrajudiciales con los trabajadores y pagaron aproximadamente 250.000 dólares por concepto de reconocimiento de años de servicio. Sin embargo, el proceso continúa con otras compañías, señaló el dirigente.
La búsqueda de lo que consideran un derecho imprescriptible
Alvia dijo que el reclamo actual no corresponde a indemnizaciones, sino al reconocimiento de la jubilación patronal, beneficio que, según sostiene el gremio, no prescribe. Indicó, además, que muchos trabajadores acumularon cerca de 20 años de servicio continuo.
El dirigente reconoció que durante varios años el proceso enfrentó dificultades debido a problemas internos dentro de la organización y cambios en las directivas, factores que habrían retrasado el avance de las demandas.
Actualmente, los estibadores buscan alcanzar acuerdos mediante el diálogo con las empresas involucradas. También han solicitado apoyo de entidades como la Gobernación y la Dirección de Trabajo.
La próxima audiencia del proceso está prevista para el 22 de mayo en Manta. Mientras tanto, varios de los antiguos trabajadores han fallecido y otros enfrentan problemas de salud y situaciones económicas complejas, según indicó la dirigencia del gremio. (10).