La Fiscalía General del Estado confirmó la sentencia de treinta y cuatro años y ocho meses de cárcel para Juan Oswaldo C. F. El procesado fue hallado culpable del femicidio de su hija de 16 años, quien se encontraba en estado de gestación al momento del crimen ocurrido en junio de 2021 en el cantón Mocha, provincia de Tungurahua. La condena responde a la gravedad de los hechos y a la responsabilidad directa del padre en la muerte violenta de la menor de edad.

Resolución judicial en Mocha

El fallo emitido por el tribunal competente no solo establece la reclusión del sentenciado, sino que impone medidas de resarcimiento económico. El dictamen dispone el pago de una multa económica y una reparación integral de 20.000 dólares a favor de los familiares de la víctima. Este veredicto llega tras un proceso judicial que se extendió por casi cinco años debido a la situación de fuga del agresor.

Los hechos se remontan al 23 de junio de 2021, cuando el ahora sentenciado citó a la adolescente al taller donde laboraba. Según la investigación fiscal, en dicho lugar el sujeto exigió mantener relaciones sexuales a su hija. Tras enterarse de que la joven cursaba un embarazo de seis semanas, el hombre la atacó con un objeto contundente hasta provocarle la muerte por un traumatismo craneoencefálico.

Pruebas periciales y forenses

La Fiscalía General del Estado fundamentó su acusación en un robusto conjunto de evidencias testimoniales, periciales y documentales. Entre las pruebas determinantes se incluyeron análisis biológicos de ADN y comparaciones de perfiles genéticos. Estos estudios arrojaron una coincidencia del 99,9 % entre los restos hallados en la escena y el perfil del procesado. Asimismo, los peritos identificaron cabellos del sentenciado en las manos de la víctima, lo que sugiere un intento de defensa por parte de la joven.

El cuerpo de la menor fue localizado días después del crimen en un bosque del sector Puyuco, vía a Las Piedras. A escasos 20 metros del cadáver, las autoridades hallaron el arma homicida. El informe de la autopsia médico-legal fue concluyente al señalar que la causa del deceso fue una fractura de base y bóveda craneana, producto de la violencia ejercida con el objeto contundente recuperado en la zona.

Captura internacional y extradición

Juan Oswaldo C. F. logró evadir la justicia ecuatoriana durante cuatro años, integrando la lista de los más buscados de Tungurahua. Su rastro se perdió hasta mayo de 2025, cuando fue aprehendido en Murcia, España, mediante un operativo de cooperación internacional. Tras su captura, se procedió con los trámites correspondientes para que compareciera ante los tribunales nacionales y respondiera por el delito cometido contra su propia descendiente.

El proceso contó con la intervención de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), cuyos informes investigativos y reconocimientos del lugar de los hechos fueron incorporados al expediente. La severidad de la pena se ajusta a lo tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), que sanciona el femicidio con rigor ante la presencia de agravantes específicas.

La condena por el femicidio fue la más alta

En el ordenamiento jurídico ecuatoriano, el delito de femicidio se encuentra tipificado en el artículo 141 del COIP. En este caso particular, la condena alcanzó los 34 años y 8 meses al aplicarse las agravantes establecidas en el artículo 142 del mismo cuerpo legal. Estas agravantes suelen incluir la relación de parentesco, el estado de vulnerabilidad de la víctima y la pretensión de ocultar otro delito.

La sentencia busca sentar un precedente sobre la violencia de género y la protección de los derechos de las niñas y adolescentes en el país. Con la ejecución de esta pena, se cierra un capítulo judicial que conmocionó al cantón Mocha y que requirió el despliegue de recursos internacionales para evitar la impunidad del progenitor sentenciado.