Marcelo Sornoza Palma, de 39 años, es médico general integral y un divulgador científico. Desde la adolescencia, su mirada también ha estado puesta en el cielo. Creció en zonas rurales de Manabí, en lugares donde la contaminación lumínica era prácticamente inexistente y el firmamento se desplegaba en todo su esplendor.
En una finca de su abuela, en San Plácido, surgieron las primeras preguntas: ¿qué hay más allá del Sol?, ¿qué se esconde detrás de la Luna?, ¿por qué se mueven las estrellas?
Aquella curiosidad infantil se transformó con los años en una afición constante. Sin internet al alcance de la mano, Marcelo recorría bibliotecas de Manta y Portoviejo, hojeaba libros de astronomía y astrofísica, y ahorraba el dinero de los recreos para comprar afiches de planetas y revistas científicas. También encontró inspiración en autores como Carl Sagan e Isaac Asimov, donde la ciencia y la imaginación se daban la mano.
La medicina en la vida de Marcelo Sornoza
La medicina fue su camino profesional e incluso tuvo la oportunidad de estudiar fuera del país, pero nunca dejó de lado el estudio del universo. Cuando comenzó a ejercer y contó con recursos propios, cumplió una promesa personal: compró su primer telescopio y empezó a observar el cielo con mayor profundidad.
No se quedó ahí. Sacó el telescopio a barrios, zonas rurales y comunidades donde muchas personas veían por primera vez la Luna y Saturno a través de un lente.
La reacción siempre era la misma: asombro. Ese "wow" espontáneo se convirtió en el motor de algo más grande. Marcelo comprendió que la astronomía no debía quedarse solo en libros o documentales, sino vivirse. Así inició su camino como divulgador científico.
Con el tiempo, esa pasión se formalizó. Se graduó en astrobiología en la Universidad Galileo de Guatemala, una disciplina que estudia el origen de la vida y la posibilidad de que exista más allá de la Tierra.
Para él, la conexión es natural: la medicina le dio bases sólidas en biología, bioquímica y fisiología; la astronomía amplió el horizonte hacia el cosmos. Además, ha participado en congresos latinoamericanos de divulgación astronómica, cursos de astroturismo y diplomados en astrofísica básica.
Cerca de la organización Astrociencias Ecuador
Actualmente, forma parte y lidera en Manabí la organización sin fines de lucro Astrociencias Ecuador, un colectivo dedicado a la divulgación científica. El grupo tiene presencia nacional y en la provincia su crecimiento ha sido sostenido: de una iniciativa personal pasó a reunir a más de 15 integrantes y varios telescopios.
Las actividades no tardaron en llamar la atención del público. En octubre de 2025, organizaron una observación astronómica en el El Espigón, en Manta, donde cientos de personas pudieron observar la Luna. En diciembre, en el parque Las Vegas de Portoviejo, repitieron la experiencia con la Luna y Saturno. Las filas para mirar por el telescopio confirmaron algo evidente: existe hambre de ciencia.
La divulgación científica por Manabí
El proyecto va más allá de una noche de observación. Marcelo y su equipo buscan llevar la astronomía a más cantones, escuelas y colegios, y abrir una nueva oportunidad para la provincia: el astroturismo. En zonas de cielos oscuros, playas y campos manabitas pueden convertirse en escenarios ideales para descubrir galaxias, nebulosas y cúmulos estelares sin salir del planeta.
Marcelo es un creyente católico que no ve contradicción entre fe y ciencia. Recuerda que figuras como Georges Lemaître, impulsor de la teoría del Big Bang, también fueron hombres de fe. Para él, ambas pueden convivir si se practican con responsabilidad y pensamiento crítico.
Su historia demuestra que no hace falta ser astronauta para explorar el universo. A veces basta con un telescopio, curiosidad y el deseo de compartir. Porque, como él mismo lo señala, mirar el cielo no solo amplía el conocimiento: también despierta vocaciones y siembra futuro.